ESdiario

enfoques del director

Begoña Gómez recibe un nuevo varapalo del juez Peinado y el fiscal general queda expuesto por Juan Lobato

Creado:

Actualizado:

Begoña Gómez tiene más claro cada día que su futuro, no muy lejano, pasa por sentarse en un banquillo ante un jurado popular que la juzgará por 5 delitos. Si tenía alguna duda de las intenciones del juez Peinado se le habrán disipado con el último auto en el que no solo rechaza archivar la causa -eso estaba cantado- sino que amplía las investigaciones y, es más, añade una nueva imputada, un alto cargo de Moncloa, la secretaria general de Presidencia, Judith González. 

Peinado va a por todas, quiere llegar hasta el final y para eso pide dos cosas más: las agendas de trabajo tanto de Begoña Gómez como de su asesora y los pasaportes de ambas para comprobar si viajaron juntas y con qué finalidad. Es decir, si se trataba de viajes relacionados con la actividad de Gómez como esposa del presidente del Gobierno de Gómez como directora de una cátedra en la Complutense. 

Peinado también tiene palabras para Pedro Sánchez. Descarta citarle de nuevo a declarar, como piden las acusaciones populares, porque en la oportunidad que tuvo de hacerlo mostró una nula voluntad de colaborar con la justicia. Es decir, Peinado viene a decir que no va a perder el tiempo con él.

En paralelo al caso Begoña, tenemos en pleno desarrollo el juicio al fiscal general de Pedro Sánchez, perdón, del Estado. A la vista de cómo están desarrollándose los acontecimientos, parece que lo tiene cada vez más crudo. Los testigos clave que ya han pasado por allí han remachado los clavos en el ataúd político y judicial de Álvaro García Ortiz. Este martes le ha tocado comparecer como testigo a Juan Lobato que ha dejado muy claro que lo que le pidieron, exhibir el correo de la filtración, le pareció ilegal y se mantuvo firme ante las presiones recibidas que, ha dicho él, querían "hacer ruido" en torno a la figura de Isabel Díaz Ayuso, archienemiga de Sánchez. Ella era el objetivo a batir, no su pareja, que simplemente fue la excusa, el 'paganini'.

La persona que mandó el correo a Lobato, Pilar Sánchez Acera, le ha echado una alta dosis de cara dura a su declaración ante el juez, también como testigo: borró los whastapps, como el fiscal general, y no recuerda quién le envió a ella el correo electrónico de la discordia. Amnesia selectiva se llama. No sabemos si el juez la habrá creído, nosotros desde luego que no.

tracking