enfoques del director
Sánchez atenta de nuevo contra la democracia: declara inocente al fiscal general en mitad del juicio
Es difícil que Pedro Sánchez nos sorprenda ya con algo, pero esta vez lo ha conseguido. En medio del juicio a su fiscal general se ha atrevido a dictar sentencia: es inocente y más aún tras lo visto y escuchado en el juicio, dice el presidente del Gobierno en un arrebato autoritario que a cualquier jefe de Gobierno de la UE le habría costado el puesto. A Sánchez no, claro.
A Sánchez este zarpazo a la independencia de los jueces, esta presión obscena al Tribunal Supremo, le cuesta muchas críticas como esta, pero también le hace merecedor de bastantes aplausos. Hay muchos españoles que lejos censurarle ven un acierto que Sánchez, líder del Poder Ejecutivo, se inmiscuya en el Poder Judicial suplantando a los jueces del Supremo. Eso explica que después de todo lo que hemos visto en estos siete años y en especial desde las últimas elecciones generales, el inquilino de La Moncloa aún conserve cerca del 27% de los votos, según dos recientes encuestas publicadas en las últimas horas por los diarios El Mundo y El Español. Dice muy poco de España y de los españoles, pero con estos bueyes tenemos que arar.
Me acusa Gaspar Llamazares desde su retiro político de "deshumanizar" al presidente del Gobierno por llamarle "sinvergüenza e irresponsable". No, señor Llamazares, eso no es deshumanizarle, es una crítica política a un personaje lamentable que está socavando la democracia por mantenerse en el poder. Déjese de victimismos baratos. Ante el tipo que se atreve desde su atalaya del poder a dictar sentencia no caben medias tintas. El silencio es cómplice y la defensa es participación activa en la corrupción política que ejerce a diario el presidente del Gobierno.
Las palabras de Sánchez declarando inocente a Álvaro García Ortiz en medio del juicio que se está celebrando en el Tribunal Supremo no hacen más que ratificar una idea que compartimos muchos: la emergencia nacional es desalojar a Sánchez de La Moncloa antes de que sea tarde. Por métodos democráticos, claro, que hay que aclararlo para que ofendiditos y tontos varios no me acusen de alentar un golpe de Estado. Presión mediática, presión política, presión ciudadana hasta que logremos extirpar el cáncer que nos gobierna.