Navidad con minúscula

Alumbrado de Navidad en Vigo
Recuerdo aquellas navidades en que en mi casa se ponía el árbol en cuanto nos daban las vacaciones en el colegio que era el día antes de la lotería más esperada del año. Las calles se iluminaban de luces de colores y siempre con los mismos motivos: que si un Belén, que si una estrella con cola de cometa, que si los Reyes Magos, que si un muñeco de nieve…
Ahora, ya ven lo que son las cosas, la Navidad empieza a calentar motores cuando todavía no nos hemos quitado la arena de entre los dedos de los pies; el alcalde de Vigo convierte la ciudad en una macro discoteca el 15 de noviembre, siendo solo superada en prisas por Estepa, en Sevilla, que lo ha hecho ocho días antes; los comercios llevan ya varias semanas vendiendo toda clase de cachivaches navideños, y los supermercados, mantecados y polvorones a manta. Y eso por no hablar de la lotería, que se vende en pleno verano.
Aunque pensándolo bien, el famoso Gordo de Navidad (creo que aquí sí se puede decir gordo sin que te tachen de gordofóbico) da para varias horas de conversación, entre otras cosas porque el pobre va perdiendo peso a ojos vista.
Ya no se entiende por qué el personal se pone tan contento si le toca ni que Loterías y Apuestas del Estado se deje un pastizal para anunciar un premio que, ahora sí, solo sirve para tapar alguna que otra gotera o para hacer una compra decente en Mercadona, porque encima, lo divertido, por lo visto, es compartirlo. Una chufla si lo comparamos con el Euromillones, que eso sí que te saca de pobre y sin tanta parafernalia.
En definitiva, que empeñándonos en que la Navidad empiece cuando lo hace el otoño y manteniendo que los niños de San Ildefonso canten cantidades ancladas en 2011, cuando el primer premio era de 400.000 euros íntegros y un piso de 100m costaba de media 180.000, lo que estamos consiguiendo en cargarnos la “magia” de la Navidad.
De las cabalgatas de Reyes convertidas en un espectáculo de las Vegas y de la propuesta de diferentes organismos educativos de cambiarle el nombre por el de Fiesta de Invierno, si eso ya hablamos otro día.