Sánchez debería dimitir: no ve más allá de su egoísmo y paranoia

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el Congreso
Se avecinan tormentas fuertes, pero la obsesión de Sánchez por aferrarse al poder no le hace ver la realidad, ya que tiene una deformación brutal de la misma. Solo ve su punto de vista, su narcisismo y pensamiento único.
Con Ábalos y Koldo en la cárcel seguirá diciendo que no está de acuerdo o que son dos monaguillos inocentes. No importa que no tenga apoyos ni apruebe presupuestos porque creerá que la magia o el milagro lo harán por sí solos. Ha envejecido de forma alarmante, pero sigue creyendo que su cargo es vitalicio. El razonamiento para él no existe porque no ve más allá de su egoísmo y paranoia. Le embriaga el poder.
Creo que llegó el momento de retirarse con dignidad y dejar paso a un gobierno fuerte y eficaz y no dejar la vida política y social estancada. Aquí no pasa nada y también vemos al socialista Abel Caballero solo preocuparse de las lucecitas de Navidad con el gasto que suponen y afirmar lo bien que lo hace Sánchez y elecciones en 2027. Cortados por el mismo patrón.
España no va bien en múltiples aspectos, pero aquí no pasa nada porque los españoles le dieron el voto, no importa. Deberían adelantarse las elecciones porque la situación se vuelve inviable y caótica. Rajoy ha sabido irse con dignidad y no se aferraba ni encadenaba a un sillón que es prestado para el fin de servir a los demás y no como posesión para siempre.
No hay nada peor que el fanatismo ideológico, que es defender lo indefendible y no reconocer los graves errores cometidos. Ello representa un grave trastorno mental de vivir una realidad paralela y una mentira. Hay que aceptar la verdad y actuar en consecuencia. Solo una persona equilibrada puede regir con éxito un país.