enfoques del director
Feijóo y Ayuso ganan la calle contra la corrupción de Sánchez: los españoles piden elecciones ya
Ha sido una manifestación sin siglas convocada por el PP, pero sin una bandera ni un logotipo del Partido Popular. Encabezada por Feijóo y Ayuso que han ganado la calle a Sánchez. Allí donde el presidente del Gobierno no puede poner un pie, ellos han logrado un éxito, reunir a los españoles. Solo banderas de España. No había que ser votante del PP para estar ahí, simplemente había que ser un ciudadano harto de Sánchez y el sanchismo: de su corrupción política, de su corrupción moral y de su corrupción económica.
Sí, es verdad que esta manifestación no va a echar del poder a Sánchez, pero se trata de demostrar que los españoles no normalizan lo que está sucediendo: "El momento más crítico en 47 años de democracia", ha dicho Ayuso. "España está en manos de una mafia", añadía la presidenta de la Comunidad de Madrid.
Lo cierto es que es verdad. Tenemos encima la corrupción política que supone someter las instituciones y los organismos públicos al servicio de Sánchez: desde el Congreso hasta la fiscalía general, pasando por el CIS, TVE y hasta el Banco de España.
La corrupción moral que supone pactar con los enemigos de España: con el terrorista Otegi en un caserío vasco; con el prófugo Puigdemont en Bélgica; con la golpista ERC y con cualquiera que necesite Sánchez para llegar al poder o seguir allí instalado.
Y la corrupción económica: los casos de la pentaimputada esposa de Sánchez, Begoña Gómez; el del hermano enchufado en la Diputación de Badajoz; el del delincuente Fiscal General del Estado condenado por revelar secretos del novio de una rival política; la corrupción de los sobres y los pagos en metálico del PSOE...
Hace falta que Sánchez deje el poder ya. Cualquier otra cosa es desviar el tiro y perder el tiempo ante la verdadera urgencia nacional. El que llegue a sustituirle, probablemente Feijóo, tendrá que hacer limpieza. El líder del PP se ha comprometido a eso, a limpiar las instituciones, a hacer una auditoría de todo el Gobierno y a regenerar la democracia.
Ese es el camino, no hay otro admisible, para el que venga detrás.