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España gana; Louzán cambia las cosas para bien

El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, entrega una camiseta de la Selección a SM el Rey Felipe VI junto a las campeonas de la UEFA Nations League

RFEF / Europa Press
03/12/2025

El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, entrega una camiseta de la Selección a SM el Rey Felipe VI junto a las campeonas de la UEFA Nations League RFEF / Europa Press 03/12/2025Europa Press

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A veces, en mitad de la bronca política, conviene mirar a otro lugar para recordar de qué es capaz este país cuando se toma en serio lo que hace.

Ayer martes, en el Metropolitano, la selección española femenina de fútbol ganó la Eurocopa: 3-0 a Alemania. Rotundo. Limpio. Brillante.

Pero hubo algo más importante que el marcador:

casi 60.000 personas en el estadio, casi lleno hasta la bandera, un día laborable, a las seis y media de la tarde, con niñas y niños que gritaban los goles descubriendo un futuro que les pertenece.

No fue casualidad. Fue trabajo. Y buena dirección

La Real Federación Española de Fútbol, bajo la presidencia de Rafael Louzán, ha recuperado algo que parecía perdido: una institución que genera confianza y no sonrojo.

Después de años de titulares vergonzosos, polémicas interminables y comportamientos impropios, la RFEF ha dado un paso hacia la normalidad profesional y la ambición deportiva.

Y eso se nota: éxito deportivo y éxito social. Los títulos llegan, y la gente también.

La escena fue más grande que el partido. En el palco estaba el Rey Felipe VI, que ha entendido mejor que muchos políticos que el deporte —si se gestiona bien— es representación nacional de primer nivel.

Su presencia no fue protocolo: fue mensaje

España existe también cuando compite sin histeria, sin fanatismo, entre ambiente familiar, y gana sin complejos.

Ayer vimos un país distinto al que aparece en el telediario: sin crispación, sin insultos, sin trincheras, sin frentismo, sin propaganda narcisista. España unida por su selección femenina de fútbol.

Solo talento y responsabilidad

El deporte femenino español no ha pedido concesiones. Pide respeto y estructura.

Y las dos cosas llegan cuando alguien entiende que no se construye nada estable con amiguismos, griterío, grosería o postureo ideológico.

El Metropolitano fue una lección de país: España es capaz de cosas admirables cuando quienes mandan dejan de buscar su beneficio personal y empiezan a planificar para que otros brillen.

Ayer ganó la selección

Ganaron nuestras jugadoras. Ganaron miles de niñas que ya no sueñan con lo que ven en la tele, sino con lo que han visto con sus propios ojos.

Y, por una vez, ganó España sin necesidad de épica, ni relato, ni propaganda.

Solo con trabajo.

Ojalá cunda el ejemplo.

A.M. BEAUMONT

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