enfoques del director
Sánchez está muerto y sus socios huelen la sangre: Sumar, ERC y PNV empiezan a abandonar el barco
Los socios de Sánchez saben que es un cadáver político, que no va a poder remontar la corrupción galopante y los escándalos sexuales en el PSOE, que es cuestión de tiempo que caiga, que tiene los días contados. Días que pueden ser meses, sí, dependerá de su capacidad de resistencia, pero en definitiva le perciben como un muerto viviente. Por eso empiezan a tomar distancias.
Sumar exige una remodelación profunda del Gobierno. ERC, Rufián, dice que pasan "vergüenza" con el apoyo al Gobierno y que tienen un dilema: dejar que PP y Vox lleguen al poder o tragar con esta situación de corrupción y descrédito que asolan al sanchismo. Otro de los socios más leales, el PNV marca también distancias como no lo había hecho hasta la fecha. Aitor Esteban, califica de "insostenible" la situación y dice que no puede prolongarse hasta 2027. Y qué decir de Podemos, el más crítico de los socios de investidura desde hace muchos meses no iba a dejar de serlo ahora que el barco hace agua. Aseguran los morados que Sánchez es un "cadáver", un "zombi" al que se ha llevado por delante 3 asuntos: la corrupción, el machismo y la crisis de vivienda.
Y Sánchez, pues a lo suyo, como si oyera llover, ajeno a la realidad, tal y como hemos comprobado en su rueda de prensa de balance del año. Está instalado en su propia película de ficción, en la que es el protagonista de una España irreal que funciona como un reloj, en la que los supuestos casos de corrupción son en realidad bulos y mentiras y en la que su proyecto no tiene dificultades para continuar hasta 2027. Un delirio que, para colmo, ha recibido los aplausos de la banda que le acompañaba en la rueda de prensa, incluidos funcionarios paniaguados y ministros sectarios.
España
Festival del humor de Sánchez: "La contundencia contra el acoso y la corrupción tiene las siglas del PSOE"
Enrique Martínez Olmos
Nadie se atreve a decirle a Pedro Sánchez que esto está acabado. Y no escucha a los que desde fuera empiezan a decírselo. Pero tarde o temprano lo tendrá que admitir. Le pasó a Zapatero en 2008, con la crisis encima seguía hablando de 'brotes verdes', negando la realidad, hasta que una llamada de Obama le puso los pies en el suelo y los brotes verdes se convirtieron de la noche a la mañana en el mayor recorte social de la democracia.
Los socios no llaman a Sánchez, pero ya le pasan recados serios por la prensa. Ninguno quiere pasar a la historia como el que tumbó al Gobierno de izquierdas que dio paso al PP, pero la realidad es que esto se acaba.