Guiados por la fuerza del guerrero

Decenas de personas durante una concentración para pedir elecciones generales, en la Plaza de Castilla, a 20 de octubre de 2024, en Madrid (España).
Los principales rasgos que definen a una parte no desdeñable de las personas que se declaran de izquierdas son el supremacismo moral, la hipocresía conductual y la impostura intelectual. Así, la izquierda presume de actuar conforme a un estricto código ético que la predispone a combatir todo tipo de desigualdades sociales, obviando que el marxismo es la ideología política que más millones de personas asesinadas, torturadas y encarceladas ha provocado a lo largo de la historia, contando con el agravante de que el objetivo principal de tal modus operandi ha sido y es acabar con toda forma de oposición al régimen comunista.
A su vez, al rojerío progre se le hace la boca agua cuando habla de justicia social y redistribución de la riqueza, pero no por ello dejan de apoyar a un régimen como el castrista que ha convertido a Cuba en un enorme campo de concentración donde la población vive en la más absoluta de las miserias, mientras los líderes del partido comunista disfrutan de los privilegios y prebendas que el poder otorga, como demuestra el hecho de que Fidel Castro fuera capaz de acumular a lo largo de su mandato un patrimonio de 900 millones de dólares.
Por último, algunos zurdos, un tanto superados por las lecciones que la historia proporciona y a la vez incapaces de reconocer ciertas fallas en su constructo ideológico, se defienden de las críticas señalando con cierta candidez que el ideario comunista nunca se ha llegado a materializar, a lo cual es evidentemente falso, ya que basta con leerse el Manifiesto Comunista de Marx y El Estado y la Revolución de Lenin para comprobar que los horrores vividos en todos aquellos países en los que el comunismo ha triunfado constituyen la fidedigna plasmación práctica de los postulados teóricos del marxismo-leninismo.
Partiendo de este planteamiento de base resulta difícil aceptar que, en contraposición a las gentes de izquierdas, buena parte de aquellos que dicen ser de derechas presenten un complejo de inferioridad de tal magnitud que acaban siendo incapaces de sostener en público aquello que defienden en privado. Tal actitud esencialmente se debe al temor que estos individuos tienen a ser rechazados por una sociedad cómodamente instalada en el pensamiento políticamente correcto estructurado por las élites globalistas y los intelectuales de izquierdas y asentado en el imaginario colectivo mediante una formidable maquinaria puesta al servicio del adoctrinamiento y la propaganda.
Ajeno a los tristes y oscuros rincones donde se refugian los espíritus tibios y haciendo balance de este año 2025 cabe señalar que el PSOE se ha reconvertido definitivamente en una organización criminal donde corruptos y acosadores sexuales campan a sus anchas, mientras desde las más altas esferas del partido se intenta de manera torticera restar credibilidad a los jueces y a sus resoluciones mediante la divulgación de acusaciones sin fundamento alguno, viéndose así alterado el normal funcionamiento del Estado de Derecho. A su vez, el gobierno socialcomunista, como consecuencia de su falta de apoyos parlamentarios, se encuentra inmerso en una parálisis legislativa de tal magnitud que por tercer año consecutivo se ha mostrado incapaz de aprobar la Ley de Presupuestos Generales del Estado.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.
En consecuencia, el Ejecutivo sanchista se encuentra atado de pies y manos a la hora de desarrollar una acción de gobierno que permita poner en marcha las medidas necesarias para afrontar los enormes retos que se plantean en un momento como el actual enormemente convulso e incierto tanto a nivel nacional como internacional.
Pues bien, en este esperpéntico y caótico escenario, resulta que Pedro Sánchez, en un alarde de cinismo sin parangón, es capaz de presumir públicamente de estar al frente del mejor gobierno de la Historia de España, mientras que sus socios comunistas, golpistas y filoterroristas, en un inusitado ataque de sinceridad, no cesan de repetir que estamos ante una legislatura en fase terminal como consecuencia de la enorme falta de credibilidad de un gobierno atenazado por la corrupción. Sin embargo, estos mismos socios coyunturales que critican de forma acerba a P. Sánchez tampoco dudan ni un instante en seguir sosteniendo bajo su yugo a un gobierno incapaz de gobernar mientras sigan viendo satisfechas sus espurias exigencias, a pesar de que ello suponga no solo subvertir las reglas del juego democrático, sino también poner en riesgo la viabilidad del Estado del Bienestar.
Ante tan delicada situación la única decisión razonable sería convocar elecciones para que el pueblo español exprese su voluntad en las urnas y apueste por seguir padeciendo los permanentes desmanes del régimen sanchista o por posibilitar la conformación de una nueva mayoría parlamentaria capaz de sacar a España del marasmo político, económico y social en el que actualmente se encuentra. Sin embargo, P. Sánchez, decidido a seguir en el poder a toda costa, ha optado por recurrir a un discurso polarizador y con evidentes connotaciones guerracivilistas, básicamente consistente en la criminalización de la derecha y el falseamiento de la realidad.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa en la que ha hecho balance del año 2025.
A este proceso de descalificación permanente de conservadores y liberales ha contribuido sobremanera un partido de extrema izquierda como Podemos, de tal forma que su secretaria general, Ione Belarra, ha pedido desarrollar un programa de gobierno orientado no a solucionar los problemas de la ciudadanía, sino a “reventar a la derecha”, mientras que Pablo Iglesias, es decir, ese despojo humano que lidera a la formación morada en la sombra, ha pedido directamente la ilegalización de Vox por considerar que es un partido fascista, lo cual pone de manifiesto que sus pulsiones dictatoriales se ven acompañadas de un absoluto desconocimiento de lo que es el fascismo, ya que éste es un movimiento político de raíces izquierdistas, como evidencia el hecho de que su fundador, Benito Mussolini, fuera una figura prominente del Partido Socialista Italiano.
En “Las enseñanzas de Don Juan” el antropólogo y ensayista estadounidense Carlos Castaneda definía al “guerrero” como un individuo comprometido con la libertad personal y el camino del conocimiento, que afronta de manera impecable los imponderables que a lo largo de la vida inevitablemente se presentan, asumiendo el resultado de sus decisiones con absoluta responsabilidad. El miedo es el primer enemigo de todo guerrero y como nunca desaparece, al menos del todo, para vencerlo es necesario asumir estoicamente su existencia, sin caer en la parálisis o el sometimiento.
Todos y cada uno de nosotros debemos decidir si, traicionándonos a nosotros mismos, nos dejamos invadir por el miedo sin ofrecer resistencia alguna o si, guiados por la fuerza del guerrero, elegimos ser fieles a nuestras convicciones y librar con firme determinación aquellas batallas que la vida nos depare, sabiendo que el éxito y el fracaso tan solo son dos farsantes a los que es necesario tratar por igual, ya que, como con exquisita lucidez nos enseñó Miguel de Cervantes, “el camino es mejor que la posada”.
Pues bien, ante la amenaza real que para la nación española supone la permanencia al frente del Gobierno de un psicópata tocado por la varita del mal, como es Pedro Sánchez, cada uno de nosotros debe realizar una sencilla elección: rendirse como un lacayo o luchar como un guerrero.