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Más líos para Sánchez en Extremadura: su íntimo amigo acusado de acoso laboral

José Luis Quintana, delegado del Gobierno en la región, exalcalde de Don Benito y amigo personal del presidente desde hace décadas, ha sido denunciado por una militante socialista por presunto acoso laboral

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa en el acto de cierre de campaña electoral en Extremadura.

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa en el acto de cierre de campaña electoral en Extremadura.JAVIER CINTAS

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El PSOE no levanta cabeza en Extremadura. Apenas unas semanas después de la debacle electoral del 21 de diciembre de 2025, que costó la dimisión de Miguel Ángel Gallardo como secretario general y un histórico mínimo de escaños, surge un nuevo escándalo que salpica directamente al círculo íntimo de Pedro Sánchez.

José Luis Quintana, delegado del Gobierno en la región, exalcalde de Don Benito y amigo personal del presidente desde hace décadas, ha sido denunciado por una militante socialista por presunto acoso laboral. Quintana, designado por Ferraz para presidir la gestora que dirige provisionalmente el partido tras la marcha de Gallardo, es acusado por una concejal de Logrosán (Cáceres), con casi 20 años de militancia y cargos orgánicos relevantes, de haber presionado para su despido como trabajadora en la sede regional del PSOE en Mérida hace más de un año.

La denunciante, que apoyó tanto a Sánchez como a Gallardo en procesos internos, ha utilizado el canal interno de Ferraz y redes sociales para hacer pública su queja, alegando amenazas y abusos de poder. Quintana lo niega rotundamente: "Esa persona nunca ha dependido laboralmente de mí y lo que se afirma es falso". Fuentes del PSOE extremeño insisten en que no hubo persecución.

Sin embargo, el timing no podría ser peor. Quintana fue colocado al frente de la gestora precisamente para estabilizar una federación en crisis, marcada por divisiones internas, la sombra judicial sobre Gallardo (imputado por enchufismo al hermano de Sánchez) y un vacío de liderazgo tras la era de Fernández Vara. Que el "hombre de confianza" de Sánchez enfrente ahora acusaciones de acoso laboral alimenta la percepción de un partido descompuesto, donde el poder se ejerce sin controles y las purgas internas disfrazadas de protocolos terminan en fuego amigo.

Para Pedro Sánchez, Extremadura se convierte en un frente más de desgaste. Sus amigos más cercanos acumulan controversias, y el PSOE, lejos de renovarse, parece atrapado en sus propias contradicciones. El sanchismo agoniza entre casos de corrupción y escándalos internos.

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