¿Y si Trump hubiera capturado a Franco, qué diría Sánchez?

Pedro Sánchez preside un acto de homenaje a víctimas de Franco
No es la mejor foto que un icono del golpismo norteamericano y extorsionador de Ucrania tenga que derrocar a un sátrapa venezolano.
Pero es el precio que pagamos por la pasividad europea y complicidad gubernativa española ante la eterna dictadura chavista.
Ha manipulado elección tras elección, ha ganado cuando ha perdido, ha defenestrado o detenido a sus opositores...
La UE, zapasanchismo a la cabeza, ha sido incapaz de axfisiar diplomática y económicamente a este régimen. Le compramos petróleo mientras roba y tortura.
Hemos apadrinado la fuga del vencedor electoral, no del usurpador. Callamos cuando la clandestina Corina recibe el Nobel de la Paz mientras la vicetirana Delcy aterriza en el único país que le da pista: España.
Pero, ¿y si Trump hubiera capturado a Franco? Los viejos demócratas españoles saben de qué hablo.
No los de nuevo cuño, simpatizantes o subvencionados por la corte del imperio Maduro.
Soñaron que los aliados acabarían con el franquismo tras su victoria sobre el fascismo. Que invadirían España. Que Franco acabaría juzgado como los jerarcas de Hitler en Nüremberg. Que la ONU y la nueva Europa le cerrarían las puertas.
Nada de esto ocurrió. Los europeos nos invadieron para bañarse y los americanos para tener bases contra la URSS. Alguno creyó, craso error, que nos liberaría ETA tras ejecutar a Carrero.
El dictador murió en la cama. La libertad nos la trajo un rey y unos políticos que consensuaron la democracia.
Todos son hoy indignos para los nuevos demócratas. Ellos sí tienen certificado de origen: emparentados con ultras proxenetas o perceptores de 7 millones de euros por asesorar al dictador venezolano.
Pero incluso estos antifranquistas póstumos habrían brindado con champán con los demócratas sometidos por Franco si un presidente norteamericano le hubiera detenido aunque fuera por no portar baliza en su coche.
Si nos hubiera ahorrado 40 años de dictadura, ese presidente tendría una plaza y una antorcha perenne ante el Congreso.
Es una broma periodística calificar de “medida actuación judicial” el asalto de Trump contra el “prófugo Maduro”.
Nadie detiene previo bombardeo. Ya le habría gustado a Barrionuevo arrasar Biarritz para capturar etarras.
Pero es una bendición para el pueblo venezolano. Desbloquea la solución, sin ser la solución.
Sánchez no puede invocar el respeto al derecho internacional. Por encima está la declaración universal de los derechos humanos.
La pisotea Maduro cada día. Y Zapatero y Sánchez cada vez que hablan en términos eufemísticos del conflicto venezolano.
No hay una negociación entre terroristas y gobierno venezolano.
El terrorista es el presidente venezolano y la banda armada es su gobierno. Y este gobierno ha enriquecido a sus peores sicarios financieros.
Hoy se espanta de la actuación de Trump. Lo hace de la mano de una país progresista y feminista: Irán. Afea poner grilletes a Maduro. Porque el derecho internacional se respeta financiando a Hamás y Hezbolá.
La caída de Maduro puede descerrajar muchos secretos: no sólo están en la diana Zapatero y otros miembros de su gobierno, sino reputados asesores del chavismo, engrasados movimientos radicales y terroristas, empresarios que han comprado voluntades en España y blanqueado capitales, abogados estrella que cobran millones y mueven voluntades en ambas orillas atlánticas.
El faraón depuesto puede llenar su celda de amigos si habla. El Pollo era un aprendiz.