editorial
Irán se tambalea: el régimen de los Ayatolás, aliado del chavismo, intenta sofocar el levantamiento popular

Protesta ciudadana contra el régimen de los Ayatolás en Bruselas
Irán vive sus días más convulsos desde las protestas de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini. Lo que comenzó el 28 de diciembre de 2025 como una huelga de comerciantes en el Gran Bazar de Teherán, indignados por el colapso del rial —que alcanzó mínimos históricos de 1,45 millones por dólar— y una inflación que supera el 42%, se ha transformado en una revuelta nacional. Las manifestaciones se extienden por más de 60 ciudades, desde Mashhad a Shiraz, pasando por provincias periféricas como Lorestan y Fars. Los eslóganes han evolucionado de quejas económicas a consignas políticas directas: "Muerte al dictador", "Abajo Jamenei" e incluso nostálgicos llamamientos al retorno de la monarquía Pahlavi.
El régimen de los ayatolás responde con su manual habitual: represión brutal. Organizaciones como HRANA y Amnistía Internacional denuncian al menos 20 muertos, cientos de heridos y cerca de mil detenidos en apenas una semana. Las fuerzas de seguridad han disparado munición real contra manifestantes, estudiantes y jubilados. El líder supremo, Ali Jamenei, ha calificado a los protestantes de "alborotadores" instigados por EE.UU. e Israel, exigiendo mano dura. Mientras, el presidente Pezeshkian reconoce el "derecho a protestar pacíficamente", pero carece de control real sobre los aparatos represivos.
Esta crisis no es aislada. La economía iraní, asfixiada por sanciones renovadas tras la "guerra de los 12 días" con Israel en 2025 y la caída de aliados como el régimen sirio de Assad, se desmorona. El rial pierde valor diariamente, los alimentos suben un 72% anual y escasean agua y electricidad. El pueblo iraní, hastiado de corrupción y aventuras exteriores, desafía un sistema que prioriza la exportación de revolución sobre el bienestar interno.
Y aquí entra el vínculo con el chavismo: Irán ha sido pilar ideológico y práctico del régimen venezolano desde los tiempos de Chávez y Ahmadineyad. Intercambios petroleros, drones militares, evasión de sanciones y apoyo mutuo en foros internacionales han unido a estos aliados antioccidentales. La inestabilidad en Teherán resuena en Caracas, donde el colapso económico similar alimenta descontento. Si el régimen de los ayatolás tambalea, el ecosistema autoritario que incluye al chavismo se debilita.
Occidente observa con cautela. Trump ha advertido intervención si continúan las matanzas. Es hora de apoyar al pueblo iraní en su lucha por libertad, no con invasiones, sino aislando aún más a un régimen agonizante. Irán se tambalea; ojalá sea el principio del fin para los ayatolás.