EDITORIAL
Feijóo declara por la DANA: ahora debe ser el turno de Sánchez

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo
La comparecencia del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ante la jueza del Juzgado de Instrucción 3 de Catarroja ha durado más de cinco horas, un maratón en el que el líder de la oposición ha respondido con paciencia y exhaustividad a todas las preguntas formuladas, incluidas algunas que poco o nada tenían que ver con la tragedia de la DANA del 29 de octubre de 2024. Desde detalles sobre inundaciones en Galicia ocurridas hace dos décadas hasta el procedimiento interno del PP para acceder a teletipos de agencias o ediciones digitales de medios, Feijóo ha colaborado sin reservas, aportando incluso los 23 mensajes intercambiados con Carlos Mazón desde las 19:59 horas de aquella fatídica tarde. Con ello ha dejado claro que fue el primer líder nacional en interesarse activamente por la situación en Valencia, contactando también —entre las 20:01 y las 20:31— con los presidentes de Castilla-La Mancha y Andalucía para ofrecerse y coordinar.
Sin embargo, lo más llamativo de esta sesión no ha sido solo la duración o el detalle de la declaración, sino el contraste con la línea de investigación que parece seguir la instructora. Feijóo, sin ninguna responsabilidad ejecutiva ni operativa en la gestión de la emergencia, ha sido sometido a un interrogatorio minucioso como testigo. Mientras tanto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez —máxima autoridad del Estado y responsable último de la coordinación interestatal en catástrofes de esta magnitud—, no ha sido citado a declarar ni se le han requerido los mensajes o comunicaciones que mantuvo aquella noche con la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana.
Feijóo ha reiterado ante la jueza su convicción de que la DANA debió gestionarse como "emergencia nacional" desde el primer momento. “Si yo fuese presidente del Gobierno no dormiría tranquilo no habiéndola declarado”, ha afirmado, criticando que la respuesta del Estado aquel 29 de octubre no pueda calificarse de correcta, especialmente cuando la ministra de Transición Ecológica (Teresa Ribera), el secretario de Estado de Medio Ambiente y la directora de Protección Civil se encontraban fuera de España —esta última habiendo viajado el mismo día de la tragedia—. “Debían estar muy tranquilos”, ha ironizado.
Resulta, cuando menos, 'curioso' que la instrucción dedique tanto esfuerzo a un testigo sin competencias directas mientras omite citar a quienes sí ostentaban la máxima responsabilidad estatal en materia de protección civil, hidrología y coordinación de emergencias ante un fenómeno que afectó a tres comunidades autónomas. Teresa Ribera, como vicepresidenta y responsable última de la Confederación Hidrográfica del Júcar y de la presa de Forata —epicentros de la catástrofe—, tampoco ha sido llamada.
La colaboración de Feijóo ha sido ejemplar: “Ha sido un honor. No he tenido más interés que colaborar con la Justicia, en la que sí creo”. Ahora, por coherencia y para esclarecer toda la verdad ante las víctimas y sus familias, la jueza debería extender esa misma exigencia de transparencia a Pedro Sánchez y a Teresa Ribera. La magnitud de la tragedia —más de 230 fallecidos— exige que nadie quede al margen, empezando por quien tenía el mando supremo del Estado.