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El siempre olvidado pueblo venezolano

Pueblo venezolano

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El chavismo dejó de ser una ideología hace muchos años, bastantes antes de que muriera el camarada que lo creó. Hoy, ya es solo una maquinaria en descomposición con fecha de caducidad incierta. Un sainete político sostenido en el tiempo por un régimen que ya no cree en sí mismo, ni en su revolución, ni en nada; pero que se aferra al poder como una mafia camaleónica, imposible de desmontar de un día para otro.

Capturado Maduro en una operación que pocos esperaban, los venezolanos asisten atónitos a su propia montaña rusa de sentimientos, entre la esperanza y el desconcierto. Los ciudadanos de a pie, hasta el momento, son solo unos meros espectadores en esta partida de póker que tarde o temprano definirá su propio futuro. Nadie les está teniendo en cuenta, algo que tampoco es nuevo. Parece lógico desde la política real, pero es difícil de asumir para la imagen de un modelo de democracia cada vez más herido de muerte en occidente.

Acostumbrados a que la inmediatez atropelle la realidad, parte de este desasosiego de la gente viene porque el gobierno de Trump suministra a cuentagotas la información de los pasos que se vienen. Cada día, pasa o se dice algo que va dando pinceladas del paisaje al que tendremos que acostumbrarnos. No es lo que esperaba la diáspora venezolana, ansiosa de un cambio más radical y de saber ahorita mismo cuándo podrá volver abrazarse, pero es mejor que lo que tenían hace una semana, que no es poco, paso a paso.

Viéndolo con perspectiva, en esta ocasión, da la impresión de que Estados Unidos está actuando con la cabeza fría, y de que tiene un plan para el ‘día después’, cosa que no siempre pasó en sus injerencias internacionales sobre otras dictaduras. La historia reciente, nos demuestra que los cambios abruptos que impulsaron a las bravas no les salieron bien. Si no, echemos un vistazo a Afganistán, Irak o Siria. Ojalá, esta vez el final sea bien distinto. Y aquí se presenta la primera de muchas incógnitas: ¿Por cuánto tiempo tiene previsto Trump mantener este circo de chavismo de cabeza gacha? Solo él y Marco Rubio lo saben, pero cuesta creer que serán “años”, como ya han advertido desde la Casa Blanca.

Trump ha dado el golpe por el que pasará a la historia. La trascendencia es una de las fuerzas que le mueve. Hasta la operación Resolución absoluta, los tiranos de Caracas solo concebían los cambios mientras éstos fueran para mantener su estructura de poder y privilegios. Ahora ya no les queda otra que obedecer para sobrevivir. Que Zapatero o el PSOE se quieran colgar medallas ajenas con la liberación de los primeros presos políticos da bastante vergüenza ajena. Él y otros muchos personajes oscuros como Correa, Lula o Petro tuvieron 26 años para promover cambios hacia las libertades en su país vecino y no pasó nada hasta estos días. 

Todos ellos, en realidad, fueron cómplices porque, de una u otra manera, han sacado tajada de un régimen delictivo e inmoral a costa de un pueblo esquilmado. En el caso concreto de ZP, espero que algún día explique con luz y taquígrafos su gran patrimonio inmobiliario, incrementado bajo la sospecha de unos negocios manchados de petróleo y sangre.

Nadie se cree que Delcy Rodríguez esté ahí para democratizar o reconciliar el país. Si me permiten la comparación futbolera, es como poner al hijo de Negreira a arbitrar el próximo Barça-Madrid. La nueva presidenta está ahí solo para conducir la nave a la deriva en los minutos de la basura. Y por qué no decirlo, también para salvar su propia cabeza y, de paso, darle algo de aire y tiempo a la oposición para organizarse. 

Delcy no ha tenido escrúpulos en vender a Maduro con tal de no acabar en la misma prisión de Brooklyn, aún a sabiendas de que pasará a la historia como la traidora de la revolución bolivariana. Y eso, en los ambientes de la progresía internacional, especialmente la española, no se lo van a perdonar.

Para los próximos meses se espera una enredada partida de trileros. Los norteamericanos mandando a la distancia, los chavistas mandando sin mandar con tal de no seguir los pasos carcelarios de su líder; y finalmente, la oposición de María Corina Machado y Edmundo González intentando levantar la mano para buscar un protagonismo que, moralmente y por las urnas merecen, pero que nunca han tenido por su escaso o nulo poder en un país al que le robaron las instituciones.

Y por eso están donde están, porque un grupo mafioso se tomó el poder absoluto poco a poco. Oído al parche España con la importancia de mantener una estructura de instituciones fuertes e independientes del ejecutivo. El zapaterismo ha tenido en Miraflores a los mejores maestros en su clase de ‘como montar una dictadura’.

En la geopolítica real conviene abandonar las fantasías idealistas. Trump no es un romántico salvador de los oprimidos. Es un pragmático que entiende el mundo como un tablero de contrapoderes, y América es su jardín. Si Venezuela ha vuelto a su radar, es para recuperar importancia en la región en contra de China; para pasar a controlar unas reservas de petróleo que ya no llegarán a países enemigos; por simple cálculo electoral en el voto hispano; o por la suma de todas las anteriores. 

La salud y la calidad de la democracia en Venezuela no es una prioridad para los gringos. Ni hoy, ni mañana, ni lo va a ser nunca. Como tampoco lo fue para rusos y chinos, que manejaron a los títeres del régimen hasta hace unos días.

La clave está en Marco Rubio. Mientras siga manteniendo el beneplácito de su jefe, puede que haya alguna esperanza cercana para la libertad en Venezuela y Cuba. Rubio sí tiene entre ceja y ceja el comunismo. Conoce perfectamente al régimen, entiende su capacidad de transformarse para perpetuarse, y no tiene complejos o se deja engañar por dirigentes charlatanes, como la mayoría de los actuales líderes de la UE. Habrá que esperar que no entre en desgracia, como le pasó a Elon Musk de un día para otro.

El futuro próximo de Venezuela no será un camino de rosas. Lamentablemente, hay demasiada sangre, odio, sufrimiento, torturas y miserias guardadas en la retina de millones de víctimas para pasar página, sin más. Conociendo a Trump y sus repentinos vaivenes, auguro por lo menos una decena de giros de guion que nadie se espera. Tiempo al tiempo. El siguiente acto, la reunión que este jueves mantendrá con María Corina en Washington. Lo que salga de ahí nos puede dar una ligera sospecha del futuro.

Ningún venezolano entendería esta situación prolongada por mucho tiempo. Salir de la era Maduro para entrar en la de los hermanos Rodríguez Gómez es un chiste sin gracia, necesario, pero doloroso para los millones de damnificados por la dictadura. Rubio tampoco apostará por una transición improvisada o sin un liderazgo sólido que aglutine amplios sectores sociales, incluidos los que tienen las armas. ¿Se imaginan a María Corina dirigiendo un país en las actuales circunstancias, con millones de pistolas y metralletas en manos enemigas? Su posibilidad de éxito sería cero, y la transición, un fracaso. ¿Hasta cuándo podría durar esto? Hasta que el chavismo deponga las armas, tanto el ejército como los ‘colectivos’ civiles. 

Por eso toca desmontar el régimen desde el propio régimen, y Diosdado Cabello, apuesto pincho de tortilla y caña, será la próxima ficha en caer. Mientras tanto, la gente en Caracas, Barquisimeto, Miami, Bogotá o Madrid sigue esperando que pase ‘algo’, como desde hace 20 años. Hasta que llegue ese ‘algo’, que el sufrido y olvidado pueblo no se resigne por mucho más tiempo a tener que elegir entre Maduro o Delcy.

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