editorial
Sánchez hunde del todo a Pilar Alegría: Aragón, una de las comunidades más castigadas por el 'cuponazo' catalán
La secretaria general del PSOE de Aragón, ministra de Educación y portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, con el líder del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
¿Qué le ha hecho Pilar Alegría a Pedro Sánchez? La pregunta parece pertinente a tenor del misil que Moncloa ha lanzado contra su propia candidata a menos de un mes para las elecciones autonómicas en Aragón. Y es que la propuesta de reforma del sistema de financiación autonómica presentada por la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Consejo de Política Fiscal y Financiera de este miércoles, ha dejado en evidencia las profundas desigualdades que genera el pacto del Gobierno con ERC para beneficiar a Cataluña.
Según el análisis de Fedea, Aragón se convierte en la comunidad peor financiada del país bajo este nuevo modelo, pasando del 98,5% de la media actual a solo el 94,4% (más de cinco puntos por debajo). Esto representa una caída significativa en términos relativos de financiación efectiva por habitante ajustado, a pesar de la inyección global de 21.000 millones de euros extra aportados por el Estado.
Cataluña, por su parte, emerge como una de las grandes ganadoras: encabeza junto a Baleares el ranking de comunidades no infrafinanciadas, con una mejora que duplica la de Madrid y recibe 4.700 millones adicionales gracias a prebendas específicas, como el tratamiento del IVA de las pymes y el fondo climático. El principio de ordinalidad —que garantiza que una comunidad reciba en proporción a lo que aporta— se aplica exclusivamente a Cataluña, tal como admitió Montero.
Mientras tanto, el Gobierno de Aragón (PP) y su presidente Jorge Azcón denuncian que esta fórmula supone una "insolidaridad" que perjudica gravemente los intereses aragoneses, priorizando a los socios independentistas para sostener la legislatura. Azcón ha retado públicamente a la candidata socialista Pilar Alegría a explicar cómo defiende ante los aragoneses un sistema que privilegia a Cataluña, acusándola de quedarse "sola" en su apoyo mientras otros barones del PSOE (como los de Castilla-La Mancha o Asturias) lo critican.
Alegría se defiende como puede, con medias verdades, que son las peores mentiras: insiste en que la propuesta aportaría a Aragón unos 630 millones extra y permitiría mejorar servicios públicos, pero ha evitado confrontar directamente el deterioro relativo que señala Fedea ni la aplicación desigual de la ordinalidad.
El resultado es demoledor para la credibilidad de la líder socialista en plena precampaña de las autonómicas del 8-F: el Gobierno de Sánchez, al ceder a las demandas catalanas, hunde la posición negociadora de Alegría y deja a Aragón como uno de los territorios más castigados por este 'cuponazo' a medida. La igualdad entre comunidades se resquebraja en favor de la supervivencia política en Moncloa.