Sánchez huye del accidente de Adamuz: se lava las manos y pasa el marrón a Puente para librarse él

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Pedro Sánchez es experto en el escaqueo, en no asumir responsabilidades y en sacudirse las pulgas y quitarse de enmedio cuando vienen curvas. Lo hizo en la pandemia, echando la culpa a Ayuso de todos los males. Lo hizo en la Dana, donde Mazón se achicharró y él salía indemne a pesar de las graves responsabilidades de su Gobierno en la prevención de la catástrofe. 

Lo ha hecho en los casos de corrupción, echando el muerto a sus secretarios de Organización, Ábalos y Cerdán, como si él pasara por allí. Y, claro, lo está repitiendo ahora con el accidente de los trenes de alta velocidad en Adamuz y los más de 40 fallecidos. Cuatro días después aún no ha contestado ni una sola pregunta sobre lo sucedido. No va con él, al parecer. Se limitó a ir al punto de la tragedia, hacerse la foto y soltar su homilía sin someterse a las preguntas de la prensa. Eso se lo deja a Óscar Puente, solo ante el peligro.

La estrategia está clara. Quiere marcar distancias para que no le salpique la mierda que empieza a aflorar poco a poco: la corrupción en Adif, los avisos de los maquinistas, la falta de mantenimiento de las vías y la insuficiente inversión. Todo achacable a su Ejecutivo. Él, con su silencio, deriva la responsabilidad en el ministro. Si esto acaba mal será Óscar Puente el que pague los platos rotos y Sánchez nos contará que casi ni le conocía.

Óscar Puente, la verdad, parece que no asume mal ese papel consciente de esa realidad: si alguien tiene que caer va a ser él, como cortafuegos para que la responsabilidad no alcance al presidente. Es un riesgo grande, sin duda. Y no tiene pinta de que vaya a salir bien parado. Las víctimas y sus familias empiezan a pedir que se depuren responsabilidades y no parece que se vayan a conformar con las explicaciones difusas de Puente o el silencio de Sánchez.

Tampoco la oposición. El PP exige que Sánchez, además de Óscar Puente, comparezca en el Congreso. Necesita el apoyo de Vox y de Junts para forzarle a hacerlo e impedir que el silencio y el escaqueo sean su única respuesta al accidente que ha estremecido a los españoles.