ENFOQUES DEL DIRECTOR
Sánchez aterrorizado no quiere que Óscar Puente dimita: la orden desde Moncloa es salvarle como sea
Pedro Sánchez ha dado una orden muy clara respecto a Óscar Puente: defenderle a toda costa. Lo hizo él mismo este fin de semana en un mitin en Aragón y lo ha hecho a continuación todo el 'loropark'. La consigna es salvar al soldado Puente porque salvarle a él es salvar a Sánchez. Dicho de otra manera, Puente es el parapeto para que las responsabilidades no alcancen al verdadero culpable del caos, el desgobierno, que vive la España actual. Un Gobierno sin mayoría, plegado a los separatistas y sin presupuestos que solo ocupa el poder, pero no lo ejerce. España está en una decadencia preocupante y Sánchez es el máximo responsable. Y el accidente es una consecuencia de ese abandono del país, de esa decadencia. Por eso Sánchez quiere a Puente ahí, para que las tortas vayan a la cara del ministro en vez de llegar a la suya.
La realidad es que Puente no debería seguir ni un minuto más al frente del Ministerio. Le condenan las negligencias en la conservación y mantenimiento de la vía, las negligencias en el rescate y auxilio de los heridos, con el Alvia 'perdido' durante al menos una hora, y las graves mentiras para encubrir todas esas negligencias.
El caos ferroviario tiene atónitos a los españoles: el accidente de Adamuz con 45 muertos; el Alvia perdido; la rotura de otra vía en la línea Madrid-Barcelona que ha obligado a bajar la velocidad en un tramo a 80 km/h; las limitaciones de velocidad impuestas el viernes pasado en varios tramos Madrid-Barcelona; el caso de Rodalíes con todo el servicio que ha llegado a estar interrumpido.
Lo cierto es que nadie sabe a qué atenerse y menos aún tras escuchar las explicaciones de Puente. Sí, muchas ruedas de prensa de dos horas, muchas entrevistas -alguna como la de TVE un auténtico masaje- pero faltan datos, falta información que los medios vamos desvelando poco a poco, que Puente tilda de bulos siempre para acabar admitiéndolas poco después. Por ejemplo, la rotura de la vía fue señalada desde el Ministerio como una tontería. Después Puente admitió que era una posibilidad innegable. Ahora, ya nadie duda de que la vía se rompió y que nadie lo detectó. Y así con todo.
Puente debe dimitir, tiene 45 muertos a sus espaldas, pero a Sánchez no le conviene. Prefiere tenerlo ahí soportando los golpes que, de no estar, irían a él.
España
Óscar Puente lleva una semana mintiendo: de "toda la vía de Adamuz fue renovada" a "no en todos los elementos"
Enrique Martínez Olmos