ESdiario

La izquierda española se ha convertido en un albañal ideológico

José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez charlan en un acto del PSOE.

José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez charlan en un acto del PSOE.Rober Solsona

Creado:

Actualizado:

Para entender en su justa medida porqué la izquierda está apoyando, con mayor o menor énfasis, al régimen chavista y criticando la captura, extracción y encarcelamiento del ilegítimo presidente venezolano, Nicolás Maduro, resulta necesario retrotraernos en el tiempo y volver a la última década del siglo XX, ya que en esa época se produjeron una serie de acontecimientos que en buena medida han marcado el devenir político en Latinoamérica y también, aunque en menor medida, en España.

Dentro del socialcomunismo el primero en darse cuenta que la izquierda se enfrentaba a una crisis de enorme calado fue el dictador cubano Fidel Castro. Así, tras la caída del Muro de Berlin y ante la inminente desaparición de la URSS y la disolución del Pacto de Varsovia, resultaba evidente que la izquierda latinoamericana se había quedado huérfana de referentes ideológicos y carente de patrocinador económico. Por ello, Fidel Castro, en estrecha colaboración con el Partido de los Trabajadores de Brasil liderado por Lula da Silva, promovió la celebración en julio de 1990 del llamado Foro de Sao Paulo, con la intención de reagrupar a los partidos y movimientos de la izquierda latinoamericana y desarrollar una agenda política capaz de dar respuesta a la crisis abierta en el seno del socialcomunismo. 

Esencialmente, el Foro de Sao Paulo consiguió reorganizar a la izquierda latinoamericana mediante la creación de una red de partidos de ideología filomarxista, cuyo principal objetivo era desarrollar una estrategia unitaria para acceder y mantenerse en el poder, destacando entre sus planteamientos la oposición al imperialismo y neoliberalismo estadounidense. Para el acceso al poder se estableció como esencial mantener el discurso de la lucha de clases, mientras que para el mantenimiento en el mismo se apostó por la manida receta de la eliminación del Estado de Derecho, el control por parte del Estado de los medios de producción y medios de comunicación y la laminación de los adversarios políticos mediante el ejercicio continuado de la represión. De esta forma, gracias a la sagacidad política y a la capacidad oratoria de un tirano habitualmente vestido de militar, vio la luz lo que se ha dado en llamar el socialismo del siglo XXI.

Fidel Castro

Fidel CastroEUROPAPRESS

Aunque inicialmente el Foro de Sao Paulo tuvo un cierto éxito en Latinoamérica, sus fallidas políticas provocaron ya entrado el siglo XXI un retroceso de la izquierda y un auge moderadamente esperanzador de los partidos latinoamericanos de derechas. En este contexto se hacía necesario, por tanto, una cierta modificación de la estrategia desarrollada en el Foro de Sao Paulo, razón por la cual en 2019 se creó el llamado Grupo de Puebla, con el objetivo de remozar el cada vez más destartalado constructo ideológico socialcomunista. 

En este caso el cambio de guion se centró: en primer lugar, no en articular a partidos políticos, sino en crear una red de líderes izquierdistas capaces de plantear la batalla cultural a la derecha; en segundo lugar, en desarrollar un discurso basado en la defensa de la democracia popular y la justicia social, es decir, más de lo mismo, pero con un envoltorio discursivo más atractivo por ser más cercano a la sensibilidad de los tiempos modernos; y, por último, en implicar en el enfrentamiento ideológico a líderes progresistas de los países occidentales, con la evidente finalidad de ganar apoyos externos para la causa socialista en Latinoamérica. Entre los políticos españoles que accedieron gustosamente a formar parte de este grupo político de talante totalitario y frentista se encuentran José Luis Rodríguez Zapatero, Irene Montero y Oriol Junqueras, lo cual nos da idea de las políticas que actualmente se está desarrollando en España y del peligro que ello supone para la convivencia y la prosperidad de los españoles.

Más pronto que tarde la Venezuela chavista se convirtió en el principal exponente del Foro de Sao Paulo/ Grupo de Puebla, básicamente porque su enorme riqueza petrolífera servía para mantener viva la llama del comunismo en toda Latinoamérica, al mantener económicamente las dictaduras marxistas en Cuba y Nicaragua e inyectar dinero a los numerosos movimientos izquierdistas existentes en la región. Sin embargo, la influencia chavista también se extendió a España a través de ese muñeco diabólico que es José Luis Rodríguez Zapatero y de esa delirante formación política que es Podemos. 

Así, en la actualidad, vemos como Zapatero, por un lado, se ha convertido en el principal asesor político de Pedro Sánchez, mientras que, por otro lado, es uno de los más importantes embajadores del chavismo en la Unión Europea, realizando extramuros labores de blanqueamiento de la dictadura, así como de intermediación en presuntos negocios ilícitos ligados al blanqueo de capitales y al tráfico de drogas. Por su parte, el Centro de Estudios Políticos y Sociales, dirigido por diferentes líderes de Podemos, recibió del Gobierno de Hugo Chávez 3,7 millones de euros entre 2002 y 2012, los cuales sirvieron para la fundación de Podemos en 2014, manteniéndose posteriormente el aporte económico a la formación morada, según consta en los documentos entregados a la Justicia estadounidense por el exjefe de la Inteligencia chavista Hugo “El Pollo” Carvajal.

Zapatero junto a Hugo Chávez en una imagen de 2009

Zapatero junto a Hugo Chávez en una imagen de 2009Europa Press

Obviamente, estas perversas relaciones han llevado a que tanto el PSOE como Podemos hayan apoyado al régimen chavista a pesar de su carácter eminentemente dictatorial y consecuentemente se hayan opuesto a su desmantelamiento por parte de la Administración Trump, aunque ello suponga un paso decisivo hacia la liberación del pueblo venezolano y la restauración de la democracia. Para fundamentar su liberticida posicionamiento, tanto socialistas como comunistas han aludido a la vulneración del Derecho Internacional y la conculcación del principio de no injerencia por parte del Gobierno estadounidense. Sin embargo, un riguroso informe de la ONU desmonta de cabo a rabo el relato de la izquierda española. 

Así, la ONU ha señalado la gravísima violación de los derechos humanos llevada a cabo por parte del régimen chavista, mediante el asesinato, la encarcelación y la tortura de miles de personas opositoras al régimen en tenebrosos centros penitenciarios como El Helicoide y El Rodeo. De hecho, para que nos hagamos una idea de la brutal actuación de las fuerzas policiales chavistas, entre las torturas denunciadas por la ONU figuran prácticas como el apaleamiento, descargas eléctricas, asfixia con bolsas de agua, posiciones prolongadas de estrés físico y violaciones sexuales. A su vez, es un hecho contrastado por las actas electorales custodiadas en Panamá, que el régimen chavista se negó a reconocer la abrumadora victoria de la oposición en las elecciones celebradas el 28 de julio de 2024, manteniendo en el poder de forma ilegítima y fraudulenta a Nicolás Maduro.

Evidentemente, cualquier persona adornada con un mínimo de sensibilidad democrática mostraría su frontal rechazo tanto a la brutal represión llevado a cabo por el régimen chavista durante más de dos décadas como a la usurpación del poder por parte de la narcodictadura bolivariana. Sin embargo, la izquierda española, obviando el sufrimiento del pueblo venezolano, ha enarbolado la bandera del chavismo por pura estrategia política, al entender que el discurso antitrumpista que sostienen es conveniente para sus intereses electorales, debido fundamentalmente a que está dirigido a una masa de individuos cuyo fanatismo ideológico trae consigo un odio irreflexivo hacia toda persona, agrupación o proceso que no concuerde con su credo político. De hecho, imbuida por un pensamiento de resonancias mágicas, la izquierda parece pretender que existe una conexión directa entre sus deseos y la realidad, de tal forma que es capaz de defender contra toda evidencia empírica las bondades de un régimen como el chavista marcado por el hierro candente de la maldad absoluta.

En definitiva, con su férrea oposición a las ansias de libertad, justicia y democracia del pueblo venezolano e inmersa en una inquebrantable vocación maquiavélica que la lleva a justificar los medios para conseguir los fines, la izquierda española se ha convertido definitivamente en una albañal ideológico.

tracking