Zapatero, acorralado por sus viajes a Venezuela: 3 comportamientos más que sospechosos le delatan
José Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente que se presenta como mediador internacional, acumula cada vez más sombras en torno a sus vínculos con el régimen de Maduro. Sus movimientos de los últimos años no son casuales: son sistemáticos, opacos y muy difíciles de explicar sin sospechar intereses ocultos. Tres comportamientos concretos claman por una investigación seria y urgente.
Primero, la manera en que viaja a Venezuela sin dejar prácticamente rastro. El expresidente toma vuelos comerciales hasta República Dominicana y desde allí se sube a aviones privados de PDVSA, la petrolera estatal venezolana, para aterrizar en Caracas sin que quede constancia oficial en los registros españoles. Es un itinerario diseñado expresamente para pasar desapercibido. ¿Quién, siendo expresidente de un país democrático, necesita semejante maniobra para evitar que se sepa adónde va y con quién se reúne? Solo alguien que tiene algo muy serio que esconder.
Segundo, las reuniones clandestinas con Julio Martínez, señalado como su supuesto testaferro, en caminos apartados de El Pardo. Para comunicarse entre ellos utilizaban teléfonos móviles desechables, sin internet, que cambiaban cada mes. El lugar elegido: zonas sin cobertura, vigiladas por escoltas oficiales. Este protocolo no es el de dos amigos charlando de política; es el de quien teme ser interceptado y rastreado. Parece sacado de una novela de espías o, peor aún, de una investigación por blanqueo o corrupción.
Tercero, la auténtica obsesión con Venezuela: decenas de viajes en los últimos años, algunos cifrados en más de 37 o 40 desplazamientos desde 2016, supuestamente como mediador desinteresado sin recibir nada a cambio. ¿Quién trabaja por amor al arte en favor de una dictadura? ¿Quién cruza el charco decenas de veces sin obtener un rédito económco de ello? Las explicaciones de “mediación humanitaria” o “buena voluntad” se caen por su propio peso cuando se suman los aviones de PDVSA (petrolera estatal venezolana), las citas secretas y el silencio sobre el origen de los fondos.
Zapatero no puede seguir escudándose en su pasado institucional. La fiscalía de la Audiencia Nacional ve oportuno indagar sobre su incremento patrimonial. En Estados Unidos una corte federal de Nueva York le ha incluido en un listado de colaboradores con el Régimen chavista.
El PP le va a llevar al Senado, a la comisión de investigación, donde tiene la oportunidad de aclarar todas estas sombras de sospecha, si es que puede. La caída de Maduro y el desmoronamiento del Régimen pueden abrir una ventana para que acabemos conociendo la verdad sobre todo esto. Zapatero parece más un delincuente que un expresidente. Lo será o no, pero lo parece.
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