editorial
Sánchez y Begoña Gómez, atrapados por Koldo en el escándalo de la OMT y Air Europa
ESdiario lo adelantó hace dos años: los vínculos entre Begoña Gómez, la OMT y Globalia no eran casuales, sino estructurales. Hoy, con Koldo como inesperado testigo involuntario, esa red se muestra en toda su crudeza

Pedro Sánchez y Begoña Gámez, el 23 de julio de 2023.
El caso Koldo, que comenzó como un escándalo de comisiones en mascarillas, se ha convertido en la mayor amenaza para la estabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez. Los nuevos mensajes de WhatsApp filtrados desde el móvil del exasesor de Ábalos no dejan lugar a dudas: el presidente y su esposa, Begoña Gómez, aparecen directamente implicados en una presunta trama de influencias que conecta la Moncloa con la Organización Mundial del Turismo (OMT), Air Europa y la República Dominicana.
Lo que Sánchez y Gómez vendieron como proyección institucional —el IE Africa Center, alianzas con Wakalua, eventos en FITUR— resulta ser, según las pruebas judiciales en curso, una red de favores cruzados. Patrocinios de 40.000 euros anuales de una filial de Globalia al centro dirigido por la esposa del presidente; reuniones coordinadas por Víctor de Aldama entre Moncloa y Zurab Pololikashvili; trámites ministeriales facilitados por Koldo García; y, en el centro de todo, el rescate millonario a Air Europa en 2020, aprobado en tiempo récord mientras Javier Hidalgo mantenía "línea directa" con Begoña Gómez.
El mensaje clave es demoledor: "Begoña y el presidente acaban de contestarle a Zurab". No se trata de una mera cortesía diplomática; es la constatación de que el jefe del Ejecutivo y su mujer respondían directamente a las demandas del máximo responsable de la OMT, socio estratégico del dueño de Air Europa. Mientras el país sufría la pandemia, se movían millones en rescates públicos, contratos turísticos en Dominicana y cesiones patrimoniales como la del Palacio de Congresos por 75 años.
ESdiario lo adelantó hace dos años: los vínculos entre Begoña Gómez, la OMT y Globalia no eran casuales, sino estructurales. Hoy, con Koldo como inesperado testigo involuntario, esa red se muestra en toda su crudeza. No es solo corrupción; es la utilización del poder presidencial para beneficiar intereses privados y proyecciones personales.
Pedro Sánchez ha construido su imagen sobre la defensa de la igualdad y la regeneración democrática. Pero cuando el presidente y su esposa quedan atrapados en las conversaciones de un imputado por cobrar mordidas, la credibilidad se derrumba. La justicia debe seguir su curso sin interferencias, pero el daño político ya está hecho: un Gobierno que prometió transparencia se ve salpicado por sospechas de tráfico de influencias en el corazón de La Moncloa.