María Guardiola gana también en Castilla y León

La candidata a la Presidencia de la Junta de Extremadura, María Guardiola
Las elecciones de Castilla y León han dejado un mensaje bastante claro para la política española: los ciudadanos quieren gobiernos. Están hartos de bloqueos. El sanchismo debe acabar y quien ponga palos en las ruedas lo va a pagar carísimo.
El resultado vuelve a colocar al Partido Popular como fuerza central de una mayoría alternativa a Pedro Sánchez. Allí donde se vota, el electorado vuelve a señalar a Alberto Núñez Feijóo como el político para liderar ese cambio.
Pero el resultado de Castilla y León también confirma algo que ya empezó a verse en Extremadura.
La estrategia de María Guardiola para que se visualizase el bloqueo de Vox ha terminado teniendo consecuencias más amplias de lo que parecía.
En Extremadura, Guardiola decidió no aceptar la lógica del chantaje permanente. Prefirió dejar claro ante los ciudadanos quién estaba dispuesto a gobernar y quién prefería prolongar el conflicto político. Incluso aguantando alguna chanza personal inadecuada.
Sí, esa decisión generó ruido en su momento. Pero con el paso del tiempo ha ido produciendo un efecto muy interesante: cada vez más votantes del centro y la derecha identifican sin dudas dónde está la responsabilidad del bloqueo. Guardiola ha actuado con prudencia, tragándose muchos sapos, aunque de la mejor manera posible por la alternancia a Sánchez.
Castilla y León vuelve a reforzar esa percepción. Otra parte de España vuelve a dibujar una mayoría suficiente para gobernar. Lo que esperan ahora no es otra batalla política, sino que esa mayoría se traduzca en estabilidad.
El mensaje es sencillo. Los españoles quieren gobiernos. No trilerismo partidista. Así que todos los partidos que aspiran a pasar página del ciclo de Pedro Sánchez deberían tomar buena nota.
A.M. BEAUMONT