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Sánchez debe caer ya: acorralado por Aldama y sin presupuestos lleva a España al abismo
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está políticamente muerto. Solo le falta el certificado de defunción. Esta semana ha recibido dos golpes definitivos que lo dejan sin oxígeno: el empresario Víctor de Aldama ha entregado al juez Ismael Moreno el famoso sobre de PDVSA con las pruebas que, según su testimonio, demuestran la financiación ilegal del PSOE a través del régimen chavista venezolano. Y, al mismo tiempo, el Ejecutivo ha confirmado lo que ya era un secreto a voces: no presentará los Presupuestos Generales del Estado este trimestre, incumpliendo una vez más su propia palabra. España ya no aguanta más. Sánchez debe caer ya.
El sobre no es un detalle. Es la bomba. Aldama, principal comisionista de la trama Koldo, compareció en secreto la semana pasada en la Audiencia Nacional ante el magistrado Moreno y un fiscal de Anticorrupción. Acompañado de su abogado José Antonio Choclán, entregó la documentación de la petrolera estatal venezolana PDVSA que él mismo vincula directamente con pagos en metálico al PSOE y a la Internacional Socialista. Según su relato, ese millonario cupo de petróleo se lo entregó en mano Delcy Rodríguez. La Guardia Civil ya había rastreado su existencia en un teléfono intervenido. Ahora está en manos del juez. No es una filtración interesada: es una entrega judicial bajo secreto de sumario que aprieta el gatillo contra Ferraz y La Moncloa.
Mientras tanto, el país se hunde en la inestabilidad presupuestaria. Sánchez había prometido solemnemente presentar las cuentas de 2026 antes de que acabara marzo. Mentira. Este miércoles, en rueda de prensa con Zelenski, dio carpetazo al compromiso: “Nadie preveía esta guerra”. La excusa de turno es el conflicto en Oriente Medio. La realidad es que los Presupuestos llevan prorrogados desde 2023. Tres años sin cuentas nuevas. Tres años de parálisis. Tres años en los que Sánchez ha gobernado con decretos, pactos de pasillo y la calculadora rota de María Jesús Montero. Ahora ni siquiera se atreve a fijar nueva fecha. “A lo largo del año”, dice la ministra. Traducción: nunca, mientras pueda evitarlo.
La consecuencia es catastrófica. Sin presupuestos no hay planificación económica seria. Las comunidades autónomas, los ayuntamientos y las empresas navegan a ciegas. Andalucía espera ayudas que no llegan. Las infraestructuras se paralizan. Los inversores huyen. Y Sánchez, acorralado por los independentistas y por sus propios socios, prefiere priorizar su supervivencia personal antes que el interés general. El “real decreto ley” de medidas contra la crisis se convierte en la excusa perfecta para seguir gobernando sin rendir cuentas.
España no puede permitirse año y pico más de esta deriva. Cada día que Sánchez permanece en La Moncloa es un día perdido para el país. La legislatura está rota. El PSOE está roto. Y el presidente, acorralado por Aldama y por su propia mentira presupuestaria, lleva a España al abismo.
Opinión
Aldama aprieta el gatillo contra Sánchez: entrega el sobre con el jaque mate al Gobierno
Benjamín López