ESdiario

editorial

El juicio del caso Ábalos deja al descubierto el descontrol del PSOE en sus cuentas que apesta a financiación ilegal

El PSOE ha intentado reducir todo a un problema de Koldo, presentándolo como un caso aislado. Pero el juicio ha demostrado que el problema no era un asesor descontrolado, sino un sistema de gastos en la Secretaría de Organización

El exministro Jose Luis Ábalos

El exministro Jose Luis ÁbalosPool

Creado:

Actualizado:

El juicio que se celebra en el Tribunal Supremo por la trama de las mascarillas ha dejado al descubierto algo mucho más grave que las corruptelas individuales de Koldo García o José Luis Ábalos: el absoluto descontrol de las finanzas del PSOE en Ferraz. Lo que se ventiló en la sala no fue solo un rifirrafe entre acusados y testigos, sino la evidencia de que el partido que gobernó España durante años manejaba sus cuentas con una opacidad y una dejadez que resulta incompatible con un Estado de Derecho serio.

El ex gerente del PSOE, Mariano Moreno Pavón, defendió ante el tribunal que el 99,4% de los pagos se realizaban por transferencia y que solo un mínimo porcentaje se gestionaba en metálico, siempre justificado y sin billetes de alta denominación. Sin embargo, la defensa de Koldo García presentó hojas de liquidación de gastos firmadas y abonadas por el partido, pero sin fecha ni concepto alguno. Gastos que, según su versión, alcanzaban los 127.000 euros anuales gestionados en bloque desde la Secretaría de Organización, precisamente bajo la supervisión directa de Ábalos. Sobres de dinero en efectivo entregados por la secretaria del propio ex ministro a Koldo y a su entonces pareja. Hojas internas que nunca llegaron al Tribunal de Cuentas.

Este desajuste no es un simple error administrativo. Es el retrato de un partido que permitía que su número dos autorizara gastos opacos, que su entorno manejara efectivo sin control y que existiera una contabilidad paralela o, al menos, una contabilidad tan laxa que invitaba a cualquier abuso. Cuando un partido político maneja cientos de miles de euros en “gastos de representación” y “actividades” sin que quede rastro claro de su destino, el olor a financiación irregular se hace insoportable.

El PSOE ha intentado reducir todo a un problema de Koldo, presentándolo como un caso aislado. Pero el juicio ha demostrado que el problema no era un asesor descontrolado, sino un sistema de gastos en la Secretaría de Organización que funcionaba con reglas propias. Un sistema en el que Ábalos lo autorizaba todo y en el que las justificaciones brillaban por su ausencia.

Lo que ha salido a la luz en este juicio no es solo un escándalo de mascarillas: es la confirmación de que, durante años, el PSOE ha operado con una cultura de opacidad financiera que apesta a financiación ilegal. El Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional, donde se investiga en secreto este asunto, tienen ahora la responsabilidad de llegar hasta el final. Los ciudadanos, el derecho a saber si el partido que ostenta el Gobierno ha jugado con las reglas o las ha torcido a su conveniencia.

tracking