enfoques del director

La UCO señala a Sánchez en el Supremo: la trama corrupta de Ábalos y Koldo tenía acceso a él

Hoy en el Tribunal Supremo ha ocurrido algo que el sanchismo llevaba meses intentando evitar: que el nombre de Pedro Sánchez fuera pronunciado ante el alto tribunal, en un juicio oral. Y eso es lo que ha ocurrido este lunes cuando el máximo responsable de investigación de la UCO, el teniente coronel Antonio Balas, ha detallado que la trama tenía acceso incluso a Pedro Sánchez. La escalera de influencias llegaba a la cúspide del poder en La Moncloa.

El teniente coronel Antonio Balas ha sido claro, preciso y demoledor. La trama formada por José Luis Ábalos, su asesor Koldo García y el comisionista Víctor de Aldama no era una pandilla de buscavidas con acceso limitado. Era, en palabras del propio Balas, una red con “acceso incluso al presidente del Gobierno”, capaz de moverse con rapidez por los niveles más altos del poder.

No hablamos de rumores. Hablamos de una declaración ante el Supremo, bajo juramento, respaldada por años de investigación, informes, mensajes intervenidos y pruebas documentales. La UCO dibuja una organización criminal en la que Ábalos no era secundario, sino pieza indispensable: el hombre que abría puertas, el que cobraba por hacerlo y el que garantizaba que las órdenes del que pagaba se cumplían.

Y aquí está la clave política del día: si la trama llegaba con facilidad hasta Sánchez, Sánchez no puede seguir fingiendo que no sabía nada. No basta con el “yo no estaba ahí”. No basta con sacrificar a un exministro caído en desgracia. Cuando una red corrupta presume de acceso al presidente, el problema ya no es penal. Es institucional.

Por eso el PSOE presuntamente intentó una campaña de desprestigio contra la UCO a través de una oscura operación desarrollada desde las cloacas del partido con Leire Díez al frente. Buscaban elementos para desacreditar a Balas, con el objetivo de paralizar sus investigaciones contra el entorno político y profesional de Balas. Ahora queda todo eso desmontado: cuando la Guardia Civil habla en el Supremo, el relato se acaba.

España asiste a algo grave. Muy grave. Y la pregunta ya no es si habrá más revelaciones. La pregunta es cuánto más puede resistir un presidente señalado, aunque sea indirectamente, por la investigación anticorrupción más importante de su mandato. Un presidente que además está en minoría en el Congreso, no tiene presupuestos y la mayoría social le ha dado la espalda.