editorial
Situación crítica para Sánchez: el PNV marca distancias y Aldama va a darle la puntilla
Aldama ha amenazado con tirar de la manta y apuntar directamente a Sánchez: “Koldo no era un hombre de Ábalos, era de Sánchez”

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez
Pedro Sánchez atraviesa el momento de máxima debilidad de su legislatura. Los socios que lo auparon al poder lo van abandonando uno a uno, como ratas que huyen de un barco que hace aguas. Junts ya le dio la espalda hace meses y ahora ni siquiera negocia. Sin ellos, el PSOE ya no tiene mayoría para legislar ni para aprobar presupuestos. El Gobierno vive de prórrogas y decretos en precario.
Este martes, la votación para convalidar el decreto de prórroga de los alquileres lo ha dejado en evidencia. Junts votó en contra, como venía anunciando. Pero a ese boicot se sumó la abstención crítica del PNV, que no solo rechazó la medida por defectos de forma y fondo, sino que reprochó a Sánchez su costumbre de gobernar a golpe de decreto sin diálogo ni consenso. La portavoz Maribel Vaquero fue clara: encadenar normas de urgencia para un problema estructural es un signo de fracaso.
La puntilla llegó con la negativa de Aitor Esteban a reunirse este miércoles en Bilbao con emisarios del Gobierno de Sánchez. El encuentro, en el que estaba previsto abordar el traspaso de competencias y la reforma del Estatuto de Gernika, quedó suspendido tras un tuit del PSE-EE con una imagen generada por IA en la que Esteban aparecía lanzándose a una piscina. “No hay nada que justifique una falta de respeto de este calibre. Es indecente”, sentenció el PNV. El argumento suena a excusa, pero revela la verdad incómoda: acercarse a Sánchez se ha convertido en un lastre electoral. Nadie quiere la foto con el presidente tóxico y ahora interesa mostrar distancias.
Y lo peor está por llegar. Este mismo miércoles, Víctor Aldama declarar en el Supremo en el caso Koldo. Fuentes cercanas a Ferraz y a Moncloa tiemblan ante lo que puede contar. Aldama ha amenazado con tirar de la manta y apuntar directamente a Sánchez: “Koldo no era un hombre de Ábalos, era de Sánchez”. Hablará de “poder transversal”, de visitas a Begoña Gómez y de la implicación de algunos ministros. Si cumple su amenaza, la puntilla será definitiva.
El presidente ya no controla ni a sus socios ni su propia casa. La legislatura agoniza. Solo queda saber cuánto tiempo más aguantará el teatro.