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Pedro Sánchez está noqueado: suspende su agenda tras el terremoto Aldama

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Pedro Sánchez está noqueado. Literalmente noqueado. En las últimas horas ha recibido dos golpes consecutivos que le han dejado sin capacidad de reacción y, lo más llamativo, sin ganas siquiera de disimular. A primera hora de la mañana de este jueves, sin previo aviso y sin una sola explicación, La Moncloa ha borrado de su agenda oficial el único acto público que tenía programado en todo el día: la presentación de la Estrategia Nacional de Deep Tech a las diez de la mañana.

Ayer miércoles por la tarde, el equipo de Moncloa había publicado la agenda completa del jueves. Solo había una convocatoria a los medios. Una sola. Esa. Esta mañana, a primera hora, el acto había desaparecido. Sin comunicado, sin excusa, sin “motivos de agenda”. Nada. Silencio absoluto. Cuando el presidente del Gobierno cancela de golpe su única comparecencia pública del día y ni siquiera se molesta en inventar una justificación, es porque la realidad le ha tumbado encima de la mesa. Y la realidad tiene nombre y apellidos en dos episodios que se han producido en menos de veinticuatro horas.

El primero, el terremoto Aldama. El número uno de la trama, el hombre que lo sabe todo, ha declarado y lo ha hecho con una precisión quirúrgica. Ha señalado directamente a Pedro Sánchez, ha involucrado a su esposa Begoña Gómez en un nuevo presunto delito y, sobre todo, ha detallado con nombres, fechas y cantidades los pagos en metálico que, según su testimonio, servían para financiar al PSOE. Ha sido demoledor. No ha sido un simple testimonio más; ha sido la confirmación judicial de lo que hasta ahora solo era un rumor persistente y muy peligroso.

El segundo episodio ha sido todavía más humillante porque ha ocurrido a plena luz del día y con testigos. El periodista Vito Quiles ha tenido un encontronazo con Begoña Gómez y el resultado ha sido una agresión física al reportero por parte de dos de sus amigas: una militante socialista de Torrelodones y, atención, la coordinadora de la cátedra de la propia Begoña Gómez en la Universidad Complutense. La esposa ha tenido el cuajo de denunciar ella al periodista ante la Policía.

Dos golpes en menos de veinticuatro horas. Uno judicial y político de máxima profundidad. Otro público, humillante y visual. Y la respuesta del presidente ha sido la más elocuente posible: desaparecer. Cancelar la agenda y esconderse.

Mientras tanto, Isabel Díaz Ayuso ya ha pronosticado que viene: “otra carta” de Sánchez. La presidenta de la Comunidad de Madrid, con esa intuición que tantas veces ha demostrado, anticipa que Sánchez volverá a recurrir a su arma favorita cuando todo se le viene abajo: la carta dramática, la carta de dimisión que nunca es dimisión, la carta de víctima que siempre es la misma carta. De momento, sin embargo, ni siquiera ha tenido fuerzas para escribirla. Hoy solo ha podido borrar de la agenda el único acto que tenía. Y quedarse callado. Eso, señores, es un presidente noqueado.

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