El gran apagón, todo un símbolo

Sara Aagesen (i) conversa con la presidenta de Redeia, Beatriz Corredor (d)
Esta semana estamos recordando como hace un año toda España se apagó provocando uno de los caos más peligrosos que se han producido en nuestro país. Los españoles nos vimos sorprendidos el 28 de abril de 2025 con que todos los servicios públicos colapsaron, y nuestra vida cotidiana se paralizó sin que a día de hoy los responsables gubernamentales hayan dado explicación veraz alguna y por supuesto ninguno de los mismos hayan dimitido.
Muchos ciudadanos pensamos que pagamos impuestos, en muchos casos excesivos, para recibir unos servicios de baja calidad, mientras conocemos diariamente la red de corrupción de miembros del partido socialista que se está acreditando en el Tribunal Supremo en el denominado juicio de las “mascarillas”, con dinero corriendo en bolsas por la sede de Ferraz, o pagándose sueldos y pisos a mujeres prostituidas para complacer a ministros.
Pero, sin duda, el gran apagón de abril de 2025 es el símbolo de la incompetencia del Gobierno de Pedro Sánchez ya que puso de manifiesto como el sectarismo y la histeria climática pudieron llevarnos a una situación en la que miles de personas vieron su vida en peligro, pues ese lunes de abril los hospitales, la circulación en las ciudades e incluso el mero hecho de estar en un ascensor, entre muchas situaciones dramáticas, se convirtieron en trampas mortales.
No hay que olvidar que ha quedado acreditado que hasta ocho personas murieron de forma directa a causa del apagón, como toda una familia de Ourense, o enfermos que se encontraban conectados a respiradores en sus domicilios. Todo un drama que no ha merecido ni la petición de perdón, ni el reconocimiento de los hechos por parte de Pedro Sánchez, tan empeñado en aparecer como el líder de la “transparencia”, de la “paz y la verdad”, como sus ministros genuflexos se empeñan en repetir.
Un Presidente del Gobierno que ha viajado más a China que a Ademuz o a Paiporta, o que llora por las víctimas de las guerras en el mundo, y que se niegue a pedir disculpas a las víctimas que han sufrido graves daños, incluido mortales, por su política energética que colapsó el pasado 28 de abril de 2025, pone de manifiesto que todo es un teatro regado por “lágrimas de cocodrilo”, convirtiéndole en el presidente más falto de empatía social de la historia democrática española.
A causa de la política energética de Sánchez, los españoles hemos tenido que pagar 1.000 millones de euros más en la factura eléctrica, 40 euros más por hogar español, mientras la responsable del apagón, la socialista Beatriz Corredor, sigue cobrando más de 500.000 euros al año, pagados con nuestros impuestos. Igualmente la ministra Sara Aagensen, que ha sido el cerebro de la política energética, sigue paseándose con su bandera de fanatismo ecologista como si nada hubiera ocurrido, pretendiendo parecer una política técnicamente cualificada por el simple hecho de hablar bajito.
El colapso de abril fue el resultado directo de una política energética ideologizada profundamente irresponsable, de la que están haciendo negocio muchos personajes que revolotean alrededor del partido socialista y que anidan en el ministerio de Transición Ecológica. Fruto de esta política , y de no querer recurrir a la energía nuclear, la ministra Sara Aagensen ha tenido que volver comprar gas a Putin, con lo que supone de financiación a Rusia para que siga masacrando a la población civil de Ucrania. Lo mas vergonzoso es que estas víctimas no son importantes para Sánchez, ya que su eslogan de “paz en el mundo” y “no a la guerra”, no es aplicable a los miles de muertos ucranianos causados por las armas rusas, financiadas con la venta del gas.
El gran apagón pasará a la historia como el síntoma del fallo multiorgánico al que Sánchez ha sometido a España, una muestra más de que cuanto más recauda este Gobierno, menos reciben los ciudadanos. No podemos aceptar que estemos condenados a una España empobrecida por la incompetencia y la corrupción y que cuando se denuncia esta realidad, Sánchez envíe a sus palmeros mediáticos a embarrar con mentiras e insultos para confundir a los ciudadanos, utilizando el sistema de siempre: empezar la campaña de bulos con el señalamiento del discrepante y concluir con la condena en el tribunal “populista” en el que se ha convertido sus medios afines, especialmente RTVE. El gran apagón fue culpa del Gobierno y tendrá que responder de ello, y si se niegan a responder ahora, lo harán cuando se vayan de la Moncloa y se levanten todas las alfombras.