la mirilla
El “accidente laboral” de María Jesús Montero

La candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía y secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, durante un mitin electoral en La Línea de la Concepción, Cádiz.
Hay palabras que retratan a un Gobierno entero. Y María Jesús Montero, ahora desde su función de candidata en Andalucía de Pedro Sánchez, acaba de encontrar una de esas frases que quedan pegadas a la piel política durante años. “Accidente laboral”.
Así definió la hasta hace unos días la vicepresidenta del Gobierno, la muerte de dos guardias civiles mientras perseguían a narcotraficantes.
Dos servidores públicos muertos en el mar. Dos hombres jugándose la vida frente al narco. Dos familias destrozadas. Y desde el poder llega una definición burocrática, fría, casi administrativa. Como si hubiesen resbalado en una oficina.
España empieza a acostumbrarse a algo peligrosísimo: la deshumanización del Estado. El lenguaje sin alma. La política redactada por funcionarios del argumentario.
Primero fue el vacío institucional en el funeral. Ni Sánchez ni Marlaska. Después llegaron las disculpas de mal pagador. Y ahora, directamente, el “accidente laboral”.
El problema no es solo semántico. El problema es moral. Porque cuando un Gobierno pierde la capacidad de comprender el símbolo de un guardia civil asesinado en acto de servicio, ha perdido el contacto con el país real.
El narcotráfico se ha convertido en una amenaza creciente en el sur de España. Las narcolanchas desafían al Estado a plena luz del día. Los agentes denuncian falta de medios, abandono y cansancio. Y mientras tanto, desde el poder se habla como quien tramita un parte de baja.
Todo encaja. Un Gobierno que evita funerales incómodos acaba refugiándose en palabras técnicas para no mirar de frente el drama.
No querían emoción. No querían imágenes. No querían asumir el desgaste político de una tragedia que vuelve a señalar las costuras de Interior.
Pero las frases tienen consecuencias. Y esta deja una sensación devastadora: la de una candidata que ya no distingue entre la muerte heroica de un servidor público y el frío lenguaje de una mutua laboral.
Demasiada distancia. Demasiada soberbia. Demasiado vacío.
Porque hay errores que se corrigen. Y hay frases que delatan.
A.M. BEAUMONT