TVE y el servicio público: Ayuso “cucaracha” y Florentino Pérez “cabrón”

El presidente del Consejo de Administración de RTVE, José Pablo López
La degradación de TVE bajo la presidencia de José Pablo López ha alcanzado récords que hace solo unos años habrían sido inimaginables. Un servicio público que cuesta a los españoles 1.300 millones de euros al año se ha convertido en una máquina de emitir bazofia contaminada. Ya no se trata solo del insoportable sesgo progubernamental que impregna su parrilla desde la primera hora de la mañana hasta la última de la noche. Ahora asistimos también a una degradación en las formas que permite, con total naturalidad, el insulto grosero a los personajes públicos a los que se critica.
En Malas Lenguas, con la aquiescencia del presentador Cintora, se tilda de “cabrón” e “ignorante” a Florentino Pérez. En La Revuelta, uno de los supuestos humoristas, un tal Grison, llama “cucaracha” a Isabel Díaz Ayuso entre las risas y los aplausos de Broncano —ese que juraba que no entraría en política— y del público entregado. Todo en prime time, todo con dinero de todos. Hemos llegado al “todo vale”. No hay reglas, no hay límites, no hay decoro. La televisión de todos se ha convertido en la televisión de uno.
Que nadie se ofenda si a TVE se la llama TelePedro. Se lo han ganado a pulso. José Pablo López, ejecutor fiel de la estrategia sanchista, justifica cada barbaridad con los datos de audiencia, como si un puñado de share borrara el sectarismo con el que maneja nuestro dinero.
TVE debe formar parte del plan de regeneración democrática que anuncia el PP cuando llegue al poder. El CIS, el CGPJ, la Mesa del Congreso, el Banco de España, el Tribunal Constitucional… y TVE. Una de las primeras tareas del nuevo Gobierno deberá ser limpiar Radiotelevisión Española de sectarismo. No para ponerla al servicio del PP, sino para devolverle la mayor independencia posible. Para que deje de ser TelePedro y vuelva a ser, por fin, un verdadero servicio público