la mirilla
La bendita “enfermedad” del PP

Juanma Moreno, ganador de las elecciones en Andalucía
El PSOE intenta pasar como puede el mal trago andaluz. De verdad, no es fácil.
Porque, incluso, aunque en Ferraz esperaban lo ocurrido, las explicaciones llegan a toda prisa. Y, aunque traten de disimular, suenan mucho a consuelo de mal perdedor.
Ahora en la sede nacional socialista se agarran a una idea: el PP no ha logrado la mayoría absoluta y queda en manos de Vox. ¿Y?
Ciertamente, el argumento existe. Pero, el problema es otro. Que en política hay enfermedades que cualquiera firmaría padecer.
Porque mientras unos se consuelan con los dos escaños que faltan, otros gobiernan con 53 diputados en el bolsillo. Háganse una idea, Juanma Moreno en solitario aventaja en 13 diputados a toda la izquierda andaluza junta.
Y esa diferencia importa. Mucho. Sin duda. Porque lo sucedido en Andalucía no es una simple victoria electoral. Es un mensaje político muy claro.
El PSOE de María Jesús Montero no ha perdido por un accidente. Ni por una mala campaña. Ni por un debate desafortunado. Se ha hundido en el territorio que durante décadas fue el gran corazón sentimental socialista. Y eso pesa.
Por eso sorprende tanto el intento de convertir un golpe severo, una hecatombe partidista, en un éxito defensivo.
La política tiene algo de fútbol. Hay derrotas honrosas. Y luego está intentar celebrar el marcador cuando el otro equipo ha dominado el partido entero y, encima, te ha ganado por goleada.
La realidad es testaruda. Y las urnas también.
Por eso en Ferraz harían bien en preocuparse menos por los dos escaños que le faltan a Moreno y algo más por los muchos votos que empiezan a faltarle al socialismo. Las crisis de los partidos las abren los ciudadanos cuando dejan de votarles y las cierran cuando vuelven a votarles. Y esto último parece alejado hoy de la realidad de los de Pedro Sánchez.
Porque una cosa es perder. Y otra ir de derrota en derrota, incluso donde antes parecía imposible. Todo un cambio de ciclo. De esos que no se paran a base de levantar cortinas de humo ni tormentas en vasos de agua.
A.M. BEAUMONT