La extraña canonización de Zapatero

El líder del PSC, Salvador Illa y el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante la apertura del 15 Congreso del PSC en 2024.David Zorrakino / Europa Press

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Hay algo que me tiene completamente fascinada en todo este estercolero al que apunta la actividad laboral de José Luis Rodríguez Zapatero, y es la capacidad casi religiosa que tiene cierta izquierda para recordarle como si durante sus años en la Moncloa los unicornios pastaran en los parques y los cajeros automáticos manaran leche y ambrosía.

Una escucha hoy a algunos dirigentes del PSOE hablar de Zapatero y espera en cualquier momento que le construyan un altar con velas aromáticas. El hombre, por lo visto, ha alcanzado ya esa categoría mística reservada a líderes cuya biografía ha sido convenientemente pasada por lejía ideológica hasta dejarla irreconocible.

La cosa tiene mérito porque si repasamos su legado, encontraremos una colección de episodios muy poco dignos de aplauso: congelación de pensiones, tijeretazo a la dependencia, reducción salarial a los funcionarios y un Plan E ( ¿se acuerdan?) en el que se gastaron miles de millones de dinero público para llenar España de carteles gigantescos anunciando obras cuya principal utilidad consistía en sostener el propio cartel.

De hecho, resulta asombroso observar cómo muchos de los que protagonizaban el 15-M gritando contra “el sistema” y contra los recortes salen hoy lloriqueando por la decepción que les ha provocado saber de los tejemanejes del mismo hombre cuyas políticas ayudaron precisamente a encender aquella protesta.

Si a Zapatero hay que reconocerle un milagro es el de haber resucitado al “muerto” de la guerra civil y el de haber conseguido que los que deberían estar echando las muelas hablen de él con la misma devoción con la que los campesinos medievales debían referirse al señor del castillo, ese que les esquilmaba hasta las muelas del juicio pero del que sólo alababan su elegancia al cabalgar. En definitiva, y como diría mi abuela, una joya. Aunque sea de esas que convendría tasar antes de comprarlas.