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La peor pesadilla de Sánchez y Zapatero puede hacerse real: Julito Martínez podría cantarlo todo

Con ese panorama penal, con el expresidente imputado y con la declaración fijada para el 17 y 18 de junio, esa lealtad está sometida a una presión extrema

Julito Martínez

Julito MartínezCarlos Lujan

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Sánchez y Zapatero tiemblan porque su peor pesadilla puede hacerse real: Julio Martínez, Julito, el presunto testaferro del expresidente, podría estar dispuesto a llegar a un pacto con la Fiscalía a cambio de contar todo lo que sabe. Hay rumores circulando al respecto, hay informaciones publicadas y hay pistas en ese mismo sentido. Por ejemplo, una que hemos conocido este jueves: el abogado Bernardo del Rosal ha renunciado a defender a Julito por “diferencias irreconciliables” en la estrategia. Eso es lo que ha alegado el letrado apenas unos días después de que se levantara el secreto del sumario y se imputara al expresidente por organización criminal y tráfico de influencias en el caso Plus Ultra.

La renuncia de un penalista de su prestigio no es un trámite rutinario. Señala que la defensa Martínez se está resquebrajando en el momento más delicado. El empresario alicantino, al que la Audiencia Nacional sitúa como lugarteniente y figura visible de la trama, sigue sin declarar. Enfrenta cargos graves —pertenencia a organización criminal, blanqueo y tráfico de influencias— y ya ha visto cómo la UDEF le intervenía 286.000 euros en efectivo ocultos en su casa, libretas con contactos venezolanos y el contrato del 1% que Plus Ultra le firmó a cambio del rescate de 53 millones de euros aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez.

Además, hay informaciones que afirman que Zapatero ha perdido el control sobre su presunto testaferro. La firma nuestra compañera Teresa Gómez, que afirma literalmente que "los lazos de estricta confidencialidad que unían al exlíder socialista con su presunto testaferro, se han agrietado de manera irreversible", y añade que el expresidente "alberga serias sospechas de que Julito se encuentre a un paso de sellar un acuerdo con la Fiscalía Anticorrupción para eludir un horizonte penal extremadamente adverso".

Con ese panorama penal, con el expresidente imputado y con la declaración fijada para el 17 y 18 de junio, esa lealtad está sometida a una presión extrema. La historia reciente —el caso Koldo es el ejemplo más cercano— demuestra que cuando las penas son elevadas y la Fiscalía ofrece vías de colaboración para rebajarlas, algunos investigados optan por “cantar”. Que le pregunten a Aldama.

Si Julito Martínez decide romper el silencio, la pesadilla que Sánchez y Zapatero temían dejaría de ser una hipótesis. Se abriría la puerta a conocer hasta dónde llegó la red de influencias que rodeó el rescate de Plus Ultra, qué instrucciones recibía Martínez directamente del expresidente y qué parte de esos fondos terminó realmente en el entorno de Ferraz. En la Audiencia Nacional, la lealtad tiene un precio. Y ese precio se está midiendo ahora mismo.

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