Sánchez ha perdido el norte: se enroca en la estrategia de la conspiración que le ha matado
Pedro Sánchez ha perdido el norte. La operación ordenada por el juez Santiago Pedraz en la sede del PSOE en Ferraz le pilló completamente desprevenido. La UCO registrando la casa del partido, los ordenadores, los vehículos y los despachos de sus dirigentes más cercanos le ha dejado noqueado, sin argumentos y sin capacidad de reacción coherente. En lugar de ofrecer explicaciones, el presidente ha vuelto a refugiarse en la única estrategia que conoce: la de la gran conspiración.
Esa hoja de ruta la inauguró él mismo con la célebre Carta a la Ciudadanía desde su encierro en La Moncloa. El propio juez Pedraz la señala ahora, sin rodeos, como el punto de partida de las cloacas del PSOE. Aquel texto victimista, que presentaba cualquier investigación como un ataque al Gobierno legítimo, fue el manual. Desde entonces, Sánchez solo sabe repetir el mismo esquema: jueces, fiscales, policías y periodistas forman parte de una trama antidemocrática para derrocarlo. Porque, según su relato, solo él garantiza la estabilidad de España y no puede convocar elecciones “por el bien del país”. El bien, naturalmente, es él. “Yo o el caos”.
Encolerizado cuando las cosas se torcieron, Sánchez montó en cólera con sus colaboradores más estrechos y soltó un grito que todavía resuena en los pasillos de la Moncloa: “¡Sacad de ahí a Begoña, joder!”. Hoy sigue en sus trece, parapetado tras la misma muralla de victimismo que no le ha servido para nada. La prueba evidente es que hay más de media docena de casos en instrucción o juzgados que le afectan, muchos de ellos los que intentó frenar sin éxito mediante juego sucio y subterráneo, en las cloacas..
El último en corear la consigna con una contundencia tan grande como su irresponsabilidad y su mala educación ha sido el ministro Óscar Puente. Este energúmeno ha vociferado en los pasillos del Congreso que “se quiere derribar a un Gobierno con métodos no democráticos”. Burrada tras burrada, repitiendo el guion que le marcan desde arriba.
Sánchez comparecerá en el Congreso a finales de junio, obligado porque sus socios amenazaban con votar a favor de su presencia. No tiene prisa en dar explicaciones porque parte de la base de que “no pasa nada”. El problema es que si hoy ya tiene un papelón, para entonces la situación puede haberse degradado mucho más. No saben de dónde les llegará el siguiente golpe judicial o policial, pero saben que llegará. Por cierto, que Puente grite lo que quiera y suelte las salvajadas que suelta… antes de que a él también le llegue su San Martín. Ahí lo dejo