el contrapunto de @nuevosurco
El Papa, España y la música celestial
La visita de León XIV a España sirve para abrir un pequeño paréntesis y recordarnos los fundamentos de los mensajes importantes y con calado auténtico, esos mensajes que la política en nuestro días pasa por alto y desprecia con una facilidad pasmosa.
Lo hemos visto en el Congreso de los Diputados: la persona humana como eje de cualquier decisión, la grandeza moral de una nación que se mide por la protección que presta a los más débiles, el respeto a la vida desde la concepción hasta el ocaso, la justicia como norte de la economía.
Estas son las cargas de profundidad, lo que hoy no se tiene en cuenta en una política dominada por el corto plazo, el regate para salvar el momento, la mentira, la corrupción y la vanidad.
Los discursos y las encíclicas del Papa, de León XIV y de sus antecesores, al menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial a nuestros días, se usan desde la política de una forma parcial. Resaltando lo que conviene a unos intereses partidistas y ocultando lo que estorba.
En realidad son mensajes de tipo transversal que son un marco de acción humanista válido para todos, y acusador para todos, por más que vengan envueltos en una diplomacia, a veces excesiva, para no molestar demasiado.
El problema de España es que lo que dice el Papa se utiliza sin escrúpulos cuando se escucha, para finalmente convertirlo en “música celestial”.