el contrapunto de @nuevosurco
Sánchez y sus cortafuegos: ojo con el relato de los casos aislados
Pedro Sánchez no deja de darle vueltas a ver cómo elabora un relato exculpatorio que aminore el achicharramiento total y consiga la cuadratura del círculo de darle vida a una legislatura agonizante, que ya lleva demasiado tiempo en período de descuento.
Tiene historias a las que agarrarse para no deslizarse por el precipicio, y le saca partido a todo. Está aprovechando la visita a España de León XIV para explotar los puntos de contacto entre su relato, que siempre busca un rédito electoral, y el discurso tradicional de la Iglesia en cuestiones como la inmigración o la búsqueda de la justicia.
Le saca también partido a la convulsión internacional y a los excesos de personajes como Donald Trump para situarse como referente mundial del progresismo, pero sabe que todo esto tiene un recorrido limitado y que el problema lo tiene dentro: en los casos de corrupción que lo cercan.
Y es aquí donde quiere sacarse su último conejo de la chistera: presentarlos todos como casos aislados y ajenos a su voluntad, no como un terremoto que tiene un eje de coherencia demoledora con las siglas PS.
España
El PSOE también llamaba P.S. a Sánchez y dirigentes como Narbona, Barbón y Simancas presumían de cariño con Leire Díez
Enrique Martínez Olmos
No hay casos aislados; hay un todo estructurado y que tiene un vértice con una responsabilidad política, aún no asumida. Esa responsabilidad, por acción o por omisión, por haber ordenado o por no haber vigilado o dejado hacer, tiene un nombre propio que hace imposible el relato de los casos aislados.