la mirilla
Zapatero vuelve a pedir confianza
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero presenta su libro 'Crónica de la España que dialoga', en el Cercle d'Economia
La palabra es confianza. José Luis Rodríguez Zapatero la ha vuelto a utilizar. Y no deja de tener algo de ironía.
No es la primera vez. También pidió confianza en 2008. Entonces aseguró que España no estaba entrando en una crisis económica. Vivíamos en la Champions Legue económica, dijo. Habló de mera desaceleración. Invitó a los ciudadanos a mantener la calma. Transmitió seguridad.
Todos recordamos cómo terminó aquello. Mas de cinco millones de parados. Empresas cerradas. Familias arruinadas. Y un país obligado a despertar bruscamente de una ficción política que había durado demasiado tiempo.
Ahora Zapatero vuelve a pedir confianza. Lo hace en medio de una investigación judicial que le afecta a él y a su entorno, con unas joyas halladas durante un registro en su despacho de Ferraz que tienen un valor superior a 1,3 millones.
Cada ciudadano tendrá su opinión. Pero hay un dato objetivo. El juez no parece compartir esa confianza. Lejos de archivar la causa, mantiene la existencia de “indicios racionales de criminalidad”. Y lo hace después de escuchar al expresidente y de analizar las explicaciones ofrecidas hasta ahora.
La diferencia es importante. Porque la confianza puede solicitarse. Pero no puede exigirse. Y mucho menos cuando quien la reclama acumula antecedentes políticos que invitan precisamente a la prudencia.
La política española tiene un curioso problema con la confianza. La piden quienes ocultaron una crisis. También quienes prometieron regeneración y hoy viven rodeados de investigaciones judiciales. O quienes exigen cegueras totales mientras los ciudadanos observan con creciente desconcierto lo que ocurre a su alrededor.
Pedro Sánchez conoce bien esa historia. No en vano, Zapatero ha sido durante años su principal consejero, su apoyo más leal y uno de los arquitectos políticos del sanchismo. Por eso cada problema que afecta al expresidente termina proyectando una sombra sobre La Moncloa.
Y precisamente por eso la cuestión ya no gira únicamente sobre unas joyas. O sobre el rescate de la aerolínea Plus Ultra. Ni siquiera sobre todo un procedimiento judicial. La cuestión es otra. ¿Cuántas veces puede un dirigente pedir confianza después de haberla gastado?
Porque la confianza, como el crédito, no es infinita. Y si se agota, ya no bastan las palabras para recuperarla.
A.M. BEAUMONT