enfoques del director
Sánchez sufre su verano más amargo: Zapatero le da otro disgusto y Begoña Gómez como una delincuente
Pedro Sánchez va a tener un verano muy caliente y no precisamente por la temperatura ambiental sino por la política y concretamente la que más le afecta a él. Mientras el país desconecta, su esposa Begoña Gómez y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero siguen en el foco judicial y parlamentario, recordando que los escándalos no respetan calendarios vacacionales.
Es sabido que el juez Juan Carlos Peinado ha abierto juicio oral contra Begoña Gómez por cuatro delitos —tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida— vinculados a la cátedra de la Complutense. También es sabido que, como medida cautelar, le retiró el pasaporte y le prohibió salir de España por riesgo de fuga, pese a la protección de La Moncloa.
Este lunes, su defensa ha solicitado autorización puntual para viajar del 7 al 10 de julio a la cumbre de la OTAN en Ankara —acompañando al presidente en avión oficial e invitada por la esposa de Erdogan— y regresar vía Londres para la graduación de su hija. Un trámite que deja en evidencia hasta qué punto España es una anomalía en Europa: la vida familiar y oficial del presidente queda supeditada a resoluciones judiciales que el entorno de Moncloa califica de “persecución”, pero que la acusación popular y el auto motivan con indicios concretos. ¿Qué pensarán nuestros socios de la OTAN cuando lean que la esposa del presidente del Gobierno de España no puede salir del país porque, como una presunta delincuente más, un juez ha tomado medidas contra ella?
Y en paralelo, para acabar de amargarle el verano a Sánchez, el PP ha vuelto a citar a Zapatero en la Comisión de Investigación de la SEPI del Senado. El expresidente socialista, imputado por la Audiencia Nacional en el caso Plus Ultra por presunta organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental —con joyas sin declarar por valor de 1,3 millones de euros halladas en su despacho—, deberá dar explicaciones sobre su papel en rescates empresariales con fondos públicos. La primera comparecencia ya generó contradicciones; esta segunda llega tras once días sin aclarar el origen de aquellas joyas. Al juez le prometió explicaciones en el plazo de 10 días "como máximo".
Dos episodios que se suman a la lista de causas que rodean al Gobierno: el caso Koldo, las tramas vinculadas a Leire Díez o los procesos contra el hermano del presidente, que con toda probabilidad también darán que hablar en julio. Sánchez, que ha hecho del “lawfare” uno de sus relatos preferidos, ve cómo la oposición —con mayoría en el Senado— y la justicia siguen avanzando sin que el verano ofrezca el paréntesis deseado.
El presidente afronta semanas en las que los focos no se apagarán y en las que la imagen de normalidad institucional resulta cada vez más difícil de sostener. El verano más amargo, sin duda, acaba de empezar.