Ya son ganas

Pedro Sánchez y Begoña Gómez bajan de un avión
Hay que reconocer que valor no le falta a Begoña Gómez . Lo digo porque su última ocurrencia ha sido pedirle al juez que le retiró el pasaporte un permiso especial para poder salir de España con motivo de la graduación de su hija y, ya de paso, darse una vueltecita por la cumbre de la OTAN. Con dos bemoles. Viendo el panorama, da la sensación de que algunos se han creído que los juzgados de Plaza de Castilla funcionan exactamente igual que la secretaría de un colegio de secundaria.
A la petición solo le ha faltado añadir el clásico "ruego justifiquen la ausencia de la alumna", acompañada de la firma P.S., igual que cuando nuestros padres nos mandaban a la tutora de turno con una nota escrita a mano para librarnos de una clase de gimnasia o justificar que llegábamos tarde por haber ido al médico.
La verdad es que, si la justicia penal fuera así de flexible, el ordenamiento jurídico sería una fantasía. Si una medida cautelar como la retirada del pasaporte solo se aplica cuando a ti no te hace falta o cuando no tienes planes de utilizarlo, la medida se convierte, directamente, en una chufla. Bajo esta misma y revolucionaria doctrina legal, José Luis Ábalos podría pedirle a su "juez de cabecera" —o de dolor de cabeza, según se mire— que le permita salir de prisión para ir a las fiestas de su pueblo o al Mercadona porque se ha quedado sin yogures.
Lo de la graduación de la niña, bueno, tiene el pase emocional de un corazoncito de madre. Pero lo de la cumbre de la OTAN ya es ganas de buscar el foco de la manera más masoquista posible. Hay que tener un valor tremendo para querer personarse en una reunión donde los grandes mandatarios del mundo te van a mirar exactamente como lo que eres a día de hoy: una imputada por delitos graves junto a la que es mejor no sentarse en la mesa por si te desaparece la servilleta.
Ir allí a posar en la foto oficial mientras arrastras semejante mochila judicial no es protocolo, es pura osadía. Valor, como digo, no le falta; pero confundir la Audiencia Provincial con el despacho del director del instituto es, a mi modesto parecer, pasarse de frenada.
España
Begoña Gómez mueve ficha ante Peinado para salir de España rumbo a Ankara y Londres
Patricia Rodríguez Corchado