El truco de la sincronizada mediática del sanchismo

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno
Si uno escucha a algunos referentes del sanchismo, concluirá que el gran problema de España no son los escándalos que cercan al Gobierno, ni la corrupción que tizna al PSOE, ni la debilidad parlamentaria de Pedro Sánchez. Nada de eso. Lo verdaderamente inquietante, sostienen, es que políticos moderados del centro derecha, como Juanma Moreno, hayan acabado certificando el acta de defunción de la moderación al pactar con Vox. Ese es el nuevo mantra del progresismo de canapé.
El relato continúa: Feijóo ya no sería un dirigente templado, sino un líder arrastrado por el “ala dura” de su partido, guiado por la “larga mano” de Aznar y por la influencia de “la terrible” Ayuso. Poco importa que la aritmética parlamentaria obligue a pactar o que la izquierda lleve años gobernando apoyándose en independentistas, populistas y herederos del mundo de ETA. Esa parte del cuadro desaparece. Solo se mira quién se entiende con Vox.
Mientras tanto, las investigaciones judiciales siguen su curso y los casos continúan acumulándose. 226 imputados van ya. El Gobierno permanece en una situación de extrema fragilidad. Pero para los guardianes del relato, todo eso son apenas detalles. Lo prioritario es convencer a los españoles de que el verdadero riesgo no está en quien gobierna, sino en quien aspira a sustituirle.
Al final, la estrategia es muy vieja: si no puedes defender tu gestión, intenta que el debate deje de ser sobre ti.
El problema es cuando llega un momento en que los hechos pesan más que el relato. Y por mucho que se cambie de conversación, la realidad siempre acaba llamando a la puerta.
A.M. BEAUMONT