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Delcy Rodríguez se querella contra Aldama: la dictadora ofendida

Como guinda, ha elegido como abogado al despacho de Baltasar Garzón. Dios los cría y ellos se juntan. Un exjuez condenado por prevaricación que en su momento facturó millones al régimen chavista

Delcy y Aldama

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Delcy Rodríguez, la represora venezolana que durante años fue la mano derecha del dictador Nicolás Maduro y hoy se presenta como presidenta encargada tras su caída, ha decidido querellarse en España contra el empresario Víctor Aldama por injurias. La ofensa: Aldama ha relatado públicamente y ante la Justicia que ella le entregó personalmente un sobre confidencial de PDVSA con documentación sobre cupos de petróleo destinados a financiar de forma irregular al PSOE y a la Internacional Socialista.

Aldama, en el marco de su colaboración con la Fiscalía Anticorrupción en el caso hidrocarburos, ha entregado ese sobre a los jueces. Un sobre con membrete oficial de la petrolera venezolana, remitido por el entonces ministro del Petróleo Manuel Quevedo y destinado a la propia Delcy. El empresario sostiene que su contenido acredita actividades ilícitas vinculadas a la financiación del partido de Pedro Sánchez.

Y ahora la que se siente “ofendida” es precisamente Delcy Rodríguez. La misma que formó parte de un régimen que saqueó Venezuela, reprimió a la oposición y provocó el mayor éxodo de la historia reciente de América Latina. La misma que, según las propias investigaciones judiciales españolas, mantuvo contactos directos con figuras del entorno de José Luis Ábalos y Koldo García. Y por supuesto con Zapatero. Y la misma que, tras la detención de Maduro, ha optado por convertirse en perrito faldero de Estados Unidos para intentar sobrevivir políticamente.

Como guinda, ha elegido como abogado al despacho de Baltasar Garzón. Dios los cría y ellos se juntan. Un exjuez condenado por prevaricación que en su momento facturó millones al régimen chavista a través de su bufete y que ahora defiende a la máxima representante de ese mismo régimen en una causa por injurias contra quien señala posibles vínculos corruptos con el PSOE.

La querella no busca justicia. Busca intimidar. Pretende acallar a un testigo que, en plena colaboración con la Justicia española, está dispuesto a seguir tirando de la manta sobre la presunta financiación irregular de los socialistas con dinero del petróleo venezolano.

Delcy Rodríguez, que durante años calló ante las atrocidades de su régimen, se ofende ahora por un sobre. La hipocresía tiene nombre y apellidos. Y abogado.

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