editorial
Sánchez avergüenza a España en la OTAN: Begoña Gómez no puede asistir por sus presuntos delitos
Es el juez de guardia, Antonio Viejo, que sustituye a Peinado durante sus vacaciones. Y su auto es demoledor: Turquía no forma parte del espacio europeo de libertad, seguridad y justicia

Pedro Sánchez y Begoña Gámez, el 23 de julio de 2023.
Pedro Sánchez viaja a la cumbre de la OTAN en Ankara sin su esposa. Algo normal en cualquier presidente democrático. El problema es que Begoña Gómez quería asistir y el juez se lo ha prohibido. No por capricho, sino porque mantiene las medidas cautelares impuestas por riesgo de fuga ante unos presuntos delitos graves: tráfico de influencias, malversación, apropiación indebida y corrupción en los negocios.
El magistrado que ha tomado la decisión no es Juan Carlos Peinado, el instructor al que el Gobierno y sus terminales mediáticas llaman “el terror de Begoña”. Es el juez de guardia, Antonio Viejo, que sustituye a Peinado durante sus vacaciones. Y su auto es demoledor: Turquía no forma parte del espacio europeo de libertad, seguridad y justicia, la cooperación judicial es limitada y la presencia de la esposa del presidente sería meramente protocolaria, sin intervención activa. Por eso deniega el viaje, aunque sí autoriza el de Londres para la graduación de su hija.
La reacción de Moncloa no se ha hecho esperar: “incomprensible”, “habla por sí sola”. El ministro Óscar López ha llegado a sugerir que el juez toma partido por el PP: "Es el mismo que tardó 6 meses en autorizar a la UCO el acceso a las cuentas de Alberto Quirón", ha afirmado sin despeinarse. Es decir, el Gobierno no discute los hechos, discute al juez. Otra vez. Y otra vez le toca uno “facha”. ¡Qué mala suerte!
Porque Antonio Viejo no es un desconocido para el sanchismo. Fue nombrado secretario general de la Administración de Justicia por Dolores Delgado, ministra de Sánchez, en 2018. Un alto cargo del Ministerio que ahora, desde la judicatura, considera que existe riesgo real de fuga. Ya son dos jueces -Peinado y Viejo- los que lo aprecian.
Sánchez tendrá que explicar ante los líderes de la Alianza Atlántica que su mujer no acude porque un juez español le ha retirado el pasaporte al considerarla una presunta delincuente con riesgo de no regresar. Ese es el bochorno que arrastra a España por el afán de un hombre de aferrarse al poder a cualquier precio. Dos jueces distintos, uno de ellos vinculado en el pasado a este Gobierno de Sánchez, coinciden en lo esencial. A lo mejor Peinado no estaba tan equivocado.