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Miguel Queipo

Miguel Queipo de Llano

Con guante blanco

Lo que nos une

Los jugadores de España celebran su triunfo 0-2 ante Francia

Los jugadores de España celebran su triunfo 0-2 ante FranciaShaun Botterill

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La cosa más importante de las cosas menos importantes. Pero miren a su alrededor: no hay nadie sin una sonrisa de oreja a oreja paseando por la calle. No hay una conversación de cafetería, puesto de mercado o chiringuito playero que no gire alrededor del orgullo que todos sentimos por nuestra Selección masculina de fútbol. España está en la final del Mundial, y aunque eso no paga las facturas (ni los impuestos, Tete, ni los impuestos) ni te libra de los problemas cotidianos, si te da un chute de vida que todos necesitábamos.

Luis de la Fuente, el seleccionador nacional, alguien que no consigue agradar a todo el mundo porque para eso esto es España, sí ha conseguido una cosa: hacer de ese grupo de extraordinarios futbolistas (porque lo son, a juicio de este humilde escribano incluso un par de peldaños por encima de aquella generación de oro del Mundial 2010 y las Eurocopas de 2008 y 2012) una familia. Volviendo sobre los pasos del glorioso deporte español: como esa familia en que se convirtió la selección española de baloncesto (masculino y femenino) en su etapa dorada de los Gasol, Navarro, Felipe Reyes, Chacho, Rudy, Laia Palau, Alba Torrens, Anna Cruz, Sancho Lyttle y muchos más nombres para la historia.

Como suele suceder siempre, según avanzan los torneos, el ciudadano de a pie se va enganchando a la Selección según supera rondas. Pero igual que antes acabábamos achicharrado porque un mal día o un par de decisiones arbitrales erróneas nos mandaban de vuelta a casa, ahora no hay nadie que no crea. Todos creemos. Y de repente, no hay más que ver la multitud de vídeos de cada plaza, bar y callejón de España que pueblan las redes sociales, esta Piel de Toro resquebrajada por el calor de la canícula que hoy empieza, el país aparece unido.

Es solo deporte, pero igual que el deporte practicado para competir en la elite es nocivo para la salud, ese mismo deporte de elite es el que abrocha los hilos invisibles que cosen las costuras de un sentimiento patrio. Ayer mismo lo vieron: la Familia Real celebrando los goles alborozada mientras Gabriel Rufián, se presupone que republicano e indepe, manifestaba públicamente que quería el triunfo de España. Todos a una, aunque sea frase de esos Mosqueteros a los que ayer les mandamos a casa preguntándose dónde demonios estaba la pelota.

Lo mismo nuestros políticos, me da igual rojos que azules, verdes, morados, arcoiris o del color que ustedes elijan, deberían dejar de preocuparse porque nos convirtamos en matones de discoteca mientras nos repartimos estopa defendiendo posiciones ideológicas que no buscan, ni por asomo, el bien común sino el de los suyos para pasar a tender puentes que sirvan para unir, para impulsar, para avanzar, para que no miremos al vecino con cara rara porque pensemos que vota mal. 

España, cuando se une, es imparable. Y los que deberían estar a palos con nosotros son los de fuera. Como pasa en el deporte. ¿Recuerdan aquella frase? "Soy español, a qué quieres que te gane". ¿Tanto cuesta aplicarla a la cotidianeidad de la política, que es lo realmente importante? Pónganse a ello. En cuanto el domingo, Dios mediante, nos bordemos la segunda estrella en el pecho. En De la Fuente y la familia we trust.

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