opinión
Quince años en el Senado

Senado
Cuando en diciembre de 2011 llegué al Senado, no podía imaginar el trabajo que tenía por delante. Yo era alcalde de Almería y compatibilizaba las dos responsabilidades. Desde el principio me adscribí a la Comisión de defensa, siempre me gustó y admiré mucho el trabajo de nuestras Fuerzas Armadas, y ahí he permanecido hasta este momento en que dejo mi actividad política. He sido vicepresidente primero y segundo de la Comisión y también portavoz del PP en la misma. No lo cambiaría por nada. Me ha producido una enorme satisfacción el trabajo realizado y si añadimos mi pertenencia, desde 2012, a la Asamblea Parlamentaria de la OTAN mis ilusiones están más que colmadas. La Asamblea, en sus distintas reuniones, te nutre de magníficas intervenciones de destacados miembros de todos los países, el contraste e intercambio de información entre todos, enriquece el debate y da visiones de la situación geopolítica mundial que aumenta nuestros conocimientos. Todos los miembros españoles de la asamblea han sido magníficos compañeros, de todos los partidos, con ellos hemos aprendido y compartido experiencias extraordinarias . También hice un máster en Historia Militar en la Universidad italiana Pegasus. He trabajado con entrega y con dedicación por algo que es fundamental en nuestra nación, la seguridad. Mis compañeros de la comisión han sido amigos también y han desarrollado su trabajo con enorme dedicación y cariño hacia nuestras FFAA. Entre todos estamos consiguiendo que haya, por parte de la sociedad, el merecido reconocimiento a su trabajo. La cultura de defensa y seguridad debería enseñarse en los colegios desde pequeños. Un país tiene que conocer la importancia de los valores que representan nuestras Fuerzas Armadas y lo fundamentales que son para España.Pero hay que tener en cuenta que no son una mera ONG, se instruyen, estudian y se preparan para ser militares por encima de todo. Y los mejores.
La garantía y el trabajo de nuestras FFAA es básico para poder vivir en democracia. Sin ellos, sin su esfuerzo contante, callado y con su total entrega no habría posibilidad alguna de mantener un Estado democrático. Muchas veces no somos capaces de reconocer el enorme esfuerzo que realizan, con las pocas compensaciones que tienen. Son un ejemplo para todos y mucho más cuando recorres aquellos países, en que la presencia de nuestras tropas es una muestra de su profesionalidad y empatía. Tanto en Líbano, como en Irak, Senegal, Mali, Polonia, Turquía, etc, nuestros hombres y mujeres siempre han dado la talla como los mejores. No hay un solo país del mundo, donde hallan estado, que no los echen de menos cuando se van. Por algo será.
En los actuales momentos de incertidumbre geopolítica en el mundo, con situaciones de especial dificultad en Oriente Medio, guerras incluidas, Ucrania, etc España debe adoptar una postura acorde con sus socios de la OTAN. La imagen de unidad es fundamental para afrontar los retos que nos esperan. Los Estados Unidos siguen siendo un socio prioritario y principal para Europa. No olvidemos nuestros vínculos atlánticos, sería un grave error, como tampoco USA puede olvidar a las democracias occidentales europeas. Las amenazas híbridas, la ciberseguridad, la mejora de la industria de defensa, el flanco sur, la protección de las infraestructuras criticas son temas a analizar con profundidad en los próximos tiempos. Otra forma de hacer la guerra está ya con nosotros y Europa tiene que estar preparada. Y sin lugar a dudas, el Senado constituye un extraordinario foro de debate, control político y reflexión estratégica que contribuye de forma especial a reforzar la cultura de defensa y el necesario consenso institucional sobre la seguridad nacional. En estos años he podido reafirmar mi profunda convicción de que, la política de defensa constituye una tarea imprescindible para garantizar la libertad, la seguridad y la prosperidad de España, sin ella no podría haber educación, ni sanidad, ni servicios sociales; así como también nuestro compromiso con la estabilidad internacional, la paz, y los valores democráticos compartido con nuestros socios de la Alianza y la Unión Europea. Es básico que la política de defensa sea compartida por los dos grandes partidos de España, no se puede cambiar la estrategia de la política exterior, ni la de defensa según sea el gobierno de turno. Habrá que hacer un esfuerzo de futuro para armonizar las decisiones que afectan a estos ámbitos. Sin ello el porvenir será muy complicado.