enfoques del director
Sánchez a la desesperada: organiza una entrevista a Zapatero en TVE para blanquear al personaje
José Luis Rodríguez Zapatero ha roto su silencio. Ha sido su primera entrevista tras la imputación en el caso Plus Ultra, concedida este jueves en Mañaneros 360 de La 1 de TVE. El juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional le sitúa como presunto líder de una “estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias” para obtener beneficios económicos ligados al rescate de 53 millones de euros concedido por el Gobierno de Pedro Sánchez.
Ante Javier Ruiz, el expresidente ha negado rotundamente cualquier intervención: “No hablé con nadie, ni de la SEPI ni del Gobierno ni de ninguna administración pública, del rescate de Plus Ultra. Y quien lo insinúe lo tiene que probar”. Ha asegurado no saber qué iba a hacer el Consejo de la SEPI ni el de Ministros, se ha limitado a “trabajos de consultoría” siempre legales y ha proclamado su “convencimiento absoluto” de inocencia.
Sobre las joyas de 1,3 millones halladas en su despacho, las ha presentado como “regalo de cortesía personal de hace muchos años”, sin afán patrimonial ni intención de defraudar: “No he entrado nunca en una joyería”. Ha agradecido expresamente la confianza de su partido “y su secretario general” (Pedro Sánchez) y ha denunciado un “juicio paralelo” por la filtración de sus agendas.
La coincidencia no es casual. TVE, televisión pública bajo el control del Ejecutivo, ofrece el altavoz perfecto en un momento crítico: el empresario ‘Julito’ Martínez ha dinamitado la coartada de Zapatero, las hijas y la secretaria están investigadas, y las agendas revelan acceso directo y reiterado a Sánchez y a ministros mientras el expresidente hacía negocios privados. Sánchez, que lleva meses proclamando su “confianza” en la inocencia de su mentor y “faro moral”, necesita limpiar la imagen de quien le ha sido clave en operaciones exteriores y en la propia estabilidad del PSOE.
Organizar esta entrevista no es periodismo: es una operación de blanqueo a la desesperada. Mientras la Justicia sigue su curso, Moncloa utiliza la casa de todos para que Zapatero se presente como víctima inocente. El ciudadano paga la factura de la televisión pública; el Gobierno, la del desgaste.