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ENFOQUES DEL DIRECTOR

Sánchez pende del hilo Zapatero: comprar el silencio es ya un patrón detectable

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Pedro Sánchez tiene su futuro político sujeto a un hilo muy fino: el silencio de José Luis Rodríguez Zapatero. El expresidente socialista, imputado y presionado por la situación judicial de sus hijas, es el único que puede revelar quién fue el alto cargo del Gobierno que, con poder real en el Ejecutivo, permitió el rescate de 53 millones de euros a Plus Ultra en marzo de 2021. Un rescate sin justificación técnica, sin necesidad social demostrada y aprobado cuando la aerolínea apenas operaba un puñado de vuelos y acumulaba pérdidas millonarias.

El testaferro de Zapatero ya ha confesado ante la Audiencia Nacional: mediación del expresidente y pacto de comisión del 1%. Si Zapatero decide colaborar con la justicia —y todo indica que su margen se estrecha—, desvelará el nombre del interlocutor gubernamental que hizo posible lo que los informes técnicos cuestionaban. Ese nombre solo puede pertenecer al círculo de poder de Sánchez.

No es un episodio aislado. Se consolida un patrón claro en el PSOE y en el Gobierno: el recurso sistemático a comprar silencios o alterar testimonios cuando la justicia aprieta. José Luis Ábalos recibió de Santos Cerdán ofertas de tertulias remuneradas, artículos pagados y apoyo económico para que no torpedeara al presidente tras el estallido del caso Koldo. Víctor de Aldama ha denunciado que emisarios de Félix Bolaños y del propio Cerdán le ofrecieron dinero para que callara información sensible sobre altos cargos. Carmen Pano, la empresaria que ratificó ante el juez haber llevado 90.000 euros en efectivo a Ferraz, fue objeto de un intento de soborno de hasta 250.000 euros —alquiler de vivienda y boda de su hija incluidos— por parte de la abogada de Koldo García, actuando, según su declaración, en nombre de “gente del partido” para que modificara su versión y salvara a Ábalos.

En todos los casos el objetivo es idéntico: proteger el núcleo del poder a cualquier precio. Ahora le toca a Zapatero decidir si perpetúa el patrón o lo rompe. Sánchez, mientras tanto, solo puede esperar. Un hilo demasiado delgado para un presidente que presume de solidez institucional.

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