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Zapatero defrauda al PSOE, pero Sánchez seguirá apoyándole: una entrevista inexplicable

Nadie sabía qué decir. El silencio fue elocuente: no había argumentario listo porque la intervención del expresidente había dejado más sombras que luces

Zapatero en la entrevista en TVE con Javier Ruiz

Zapatero en la entrevista en TVE con Javier Ruiz

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La entrevista de José Luis Rodríguez Zapatero en TVE ha sido un fiasco. Tras 65 días de silencio y su imputación en el caso Plus Ultra, el expresidente reapareció para reiterar lo que ya había dicho ante el juez y en el Senado: que no habló con nadie de la SEPI ni del Gobierno sobre el rescate de la aerolínea, que no intervino y que las sociedades offshore son una invención. Sobre las joyas tasadas en 1,3 millones de euros halladas en su despacho de Ferraz, se limitó a hablar de un “regalo de cortesía” de hace años, sin afán patrimonial, y a remitirse a la Justicia. Nada nuevo. Nada concreto.

En el PSOE cundió la decepción. Dirigentes y cargos esperaban aclaraciones que desmontaran las sospechas, especialmente sobre el origen de esas alhajas. “No lo hemos entendido, no ha aclarado nada de las joyas”, resumían fuentes socialistas. La utilidad de la comparecencia quedó en entredicho: si no se aportan datos que refuten las acusaciones, ¿para qué servir? El alivio oficial se limitó a que no cambiara de versión, lo que permite seguir aferrados a la presunción de inocencia sin que el foco se desplace al Consejo de Ministros que aprobó la ayuda.

La prueba más evidente de que la entrevista no gustó llegó horas después, en el Congreso. Con Pleno y votaciones en marcha, ministros, dirigentes del PSOE y el propio Pedro Sánchez esquivaron los micrófonos. Nadie sabía qué decir. El silencio fue elocuente: no había argumentario listo porque la intervención de Zapatero había dejado más sombras que luces.

Sánchez, sin embargo, seguirá apoyándole. No por convicción profunda ni por lealtad sentimental, sino por pura supervivencia política. Si el expresidente cae, el Gobierno cae. La imputación por tráfico de influencias y organización criminal apunta a una trama que involucra decisiones del Ejecutivo actual. Desmarcarse ahora equivaldría a reconocer debilidades propias. Por eso Moncloa y Ferraz cerraron filas de inmediato con comunicados de apoyo ritual.

Es previsible que la maquinaria de Moncloa haya puesto a trabajar el argumentario para distribuirlo entre ministros y cargos. Este viernes se verá un cierre de filas público y forzado en defensa de Rodríguez Zapatero. Una vez más, la unidad por interés. La entrevista fue inexplicable; el apoyo, demasiado explicable.

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