Benjamín López

EnfoquES del director

Sánchez entra en pánico: ya sabe que el juez Calama le tiene en la diana por Plus Ultra

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La declaración de Julio Martínez en el caso Plus Ultra ha cambiado el tablero judicial y, sobre todo, el estado de ánimo en La Moncloa. Lo que hasta ahora parecía un problema circunscrito a José Luis Rodríguez Zapatero y sus intermediarios ha empezado a subir por la cadena de decisiones hasta el vértice: el propio Gobierno de Pedro Sánchez.

Los servicios jurídicos del presidente han encendido todas las alarmas. El mensaje es claro: el juez José Luis Calama ya no se conforma con reconstruir las gestiones de los intermediarios. Ahora va a por el proceso completo: la tramitación administrativa, los informes internos, las comunicaciones, el papel del consejo de dirección de la SEPI y, en última instancia, cómo un expediente de rescate con dinero público acabó convertido en decisión del Ejecutivo.

Nadie en el entorno de Sánchez considera verosímil que una ayuda de 53 millones de euros a Plus Ultra se ejecutara sin pasar, de una u otra forma, por su filtro. El rescate no fue una iniciativa privada ni una gestión técnica aislada: fue una decisión política del Gobierno de coalición, aprobada con fondos públicos y asumida por el Consejo de Ministros. Por eso el pánico es real.

El presidente no puede permitirse romper amarras con Zapatero sin autoinmolarse políticamente. Al mismo tiempo, cualquier reconocimiento de irregularidades en el procedimiento dejaría al Gobierno “desnudo ante el juez”, como reconocen fuentes internas. El PSOE vive la situación con alarma contenida: desde dentro se airean la preocupación y el malestar, pero nadie se mueve en público. Están secuestrados por un líder volcado exclusivamente en defenderse a sí mismo.

El juez Calama tiene por delante un camino lógico y previsible: contrastar testimonios con documentación, analizar el expediente y escalar, paso a paso, hacia la cabeza de la presunta presión política. Lo que empezó como una investigación sobre contactos e intermediarios se ha convertido, tras la última declaración, en una espada de Damocles que ya apunta directamente a Pedro Sánchez.

La Moncloa lo sabe. Y por eso entra en pánico.