ESdiario

opinión

El pueblo no salva al pueblo.Lo esclaviza

Un bombero observa las llamas de uno de los incendios de Madrid

Un bombero observa las llamas de uno de los incendios de MadridServimedia

Creado:

Actualizado:

Hay frases que, repetidas una y otra vez, acaban convirtiéndose en dogmas indiscutibles, aunque sean una falacia del tamaño de Sebastopol. Una de ellas es esa de que “el pueblo salva al pueblo” que se oye machaconamente cada vez que hay una catástrofe, y que últimamente, a raíz de los incendios, y sobre todo de la gestión que se hace para su extinción, se está oyendo demasiado.

Nadie duda de que es una frase bonita, que implícitamente hace referencia a la solidaridad, a la empatía, a la unidad que aflora en los momentos más difíciles. El problema es que esa frase es una trampa que convierte lo que debería ser puntual y de aplicación en casos extraordinarios en una obligación. Lo que debería verse como un fracaso institucional absoluto, que es lo que realmente es, se ve como un acto heroico de unidad. Se difunden imágenes envueltas en música bucólica de ciudadanos sucios de barro o tiznados de cenizas y hale, alegría, ya tenemos la historia lacrimógena buscada que cumple maravillosamente su función de girar el foco y apartarlo de los verdaderos responsables.

Porque la responsabilidad de gestionar y solucionar las desgracias no le corresponde al pueblo. Son las instituciones las que tienen que resolverlo y es intolerable que empiece a convertirse en una obligación de los ciudadanos, que además son los que pagan precisamente para esto.

Para un político sí, pero para ésos que formamos parte del pueblo y no somos tan miserables para querer sacar rédito electoral de una desgracia, no parece tan difícil dotar de los medios y efectivos necesarios para facilitar la labor a los profesionales que realmente saben como gestionar estas situaciones sin interferencias políticas que lo único que hacen es entorpecer.

Esa apropiación de estas instituciones secuestradas con el único fin de hacer un uso político y partidista lo que realmente consigue es que haya muchas más víctimas que las que la propia desgracia causa. Soy lego en leyes y no sé si ese tipo de actuaciones podría incluso ser delictiva, es probable que no, pero se acerca mucho.

La solidaridad es admirable. Nadie lo pone en duda. Pero no debería servir como escudo tras el que esconderse los gobernantes que no son más que una recua de cobardes, que solo pisan en “la zona afectada” o al menos eso nos dicen, para salir en la foto con chalecos impolutos de Protección Civil, mientas a unos cuantos kilómetros los que sí hacen lo posible por solucionar el problema tienen tiznado de carbonilla hasta el cielo de la boca.

En un país que funciona no son los ciudadanos los que tienen que estar rescatando constantemente a las instituciones. Es aquel en que las instituciones funcionan para que la ayuda vecinal voluntaria sea un complemento, no un sustituto.

Ha llegado el momento de dejar de repetir frases tan vacías como bonitas que parecen sacadas de Mr. Wonderful y empezar a exigir responsabilidades y no sólo políticas.

Porque cuando el pueblo hace el trabajo que corresponde a quienes gobiernan no se está salvando a sí mismo, sino todo lo contrario, está apretándose la soga para salvar a quienes deberían haber actuado y no lo hicieron.

tracking