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La nueva normalidad de Sánchez es La Mareta

El presidente Pedro Sánchez, 'trabajando sin piernas' desde La Mareta

El presidente Pedro Sánchez, 'trabajando sin piernas' desde La MaretaMONCLOA

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Pedro Sánchez es el presidente del relato. De la imagen. Del encuadre. Del postureo cuando hace falta. Por eso resulta difícil creer que lo que estamos viendo estos días sea fruto de la casualidad.

Ceuta continúa intentando recuperarse de una crisis que ha desbordado su capacidad de acogida, con menores hacinados y una población que todavía trata de comprender cómo pudo producirse semejante vulneración de nuestra frontera. Europa observa preocupada lo sucedido. Y mientras tanto, el presidente del Gobierno se ha instalado de vacaciones en La Mareta.

Hasta ahí podría discutirse si Sánchez tiene derecho o no a descansar. Naturalmente que lo tiene. El problema es otro.

Lo verdaderamente llamativo es la imagen que La Moncloa ha decidido transmitir. Sánchez relajado. Sánchez veraniego. Sánchez recomendando libros, música y contenidos culturales desde sus redes sociales. Como si España hubiera pasado página y Ceuta fuese ya una fotografía antigua.

Conociendo la obsesión de este Gobierno por la comunicación, pensar que todo esto es inconsciente sería una temeridad. Alguien ha decidido que conviene transmitir normalidad. Que frente a las imágenes de menores hacinados, policías exhaustos, militares y una ciudad sometida durante días a una presión insoportable, resulta políticamente más conveniente colocar al presidente disfrutando de su descanso.

La nueva normalidad sanchista es La Mareta. Quizá sus gurús consideren que después de una crisis lo mejor es cambiar rápidamente de escenario. Sustituir Ceuta por Lanzarote. La preocupación por el relax. La frontera por las recomendaciones culturales. El problema es que las crisis no desaparecen porque desaparezcan de las redes sociales del presidente.

Mucho menos cuando nuestros socios europeos continúan preguntándose qué ha ocurrido en la frontera sur de Europa y cómo piensa España responder.

Sánchez lleva años intentando que el relato sustituya a la realidad. Pero hay momentos en los que resulta imposible. Ceuta sigue ahí. El ridículo y la incompetencia no los borra el veraneo. Aunque desde La Mareta no se vea.

A.M. BEAUMONT

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