Sánchez cruza otra línea roja: su Gobierno lanza un ataque al Rey como parte de un plan siniestro
El Rey Felipe VI y Pedro Sánchez
El Gobierno de Pedro Sánchez ha cruzado una frontera que hasta ahora parecía intocable. Por primera vez en democracia, un ministro en activo, Óscar Puente, el más próximo a Moncloa, ha lanzado un ataque abierto, deliberado y desproporcionado contra el Rey Felipe VI. No se trata de un desliz espontáneo ni de una crítica aislada: es el inicio de una ofensiva calculada contra la Corona.
Puente ha convertido una fotografía protocolaria del monarca con el periodista Javier Negre, tomada en la investidura del presidente de Colombia, en “ignominia”, “línea roja” e “intolerable”. Ha afirmado que la Casa Real “ha cruzado el límite”, que el Rey “se ha equivocado gravemente” y que “el jefe del Estado que yo tengo en mi cabeza no tocaría a Javier Negre ni con un palo”. Ha reivindicado su “alma republicana” y ha hablado de la Monarquía en pasado: “ha sido útil”. Todo ello en una entrevista meditada, no en un tuit de calor. Y lo ha hecho replicando casi calcadas las palabras del Rey tras la crisis de Ceuta, en un gesto de desafío deliberado.
Este no es un episodio menor. Forma parte de un plan siniestro que ya se intuye con claridad: preparar el terreno para que en el verano de 2027 los españoles no solo elijan Gobierno, sino que decidan también sobre la forma de Estado. Una segunda urna, monarquía o república, que movilice a la izquierda más radical, le ofrezca un incentivo para votar y, de paso, arrastre el voto hacia Sánchez frente a la “ultraderecha”. Es la huida hacia adelante de un presidente herido y acorralado.
José María Aznar lo advirtió con precisión hace meses: la coalición de Sánchez promoverá que “el sistema constitucional se ha terminado; por supuesto, que la Monarquía parlamentaria se ha terminado y que España tiene que configurarse como una confederación de repúblicas nacionales”. El peligro ya no es teórico. El PSOE ha pasado a la acción. Puente ha encendido la mecha. La Corona, pilar de la estabilidad democrática, está en el punto de mira. Estamos todos advertidos.