Juan Pedro Sánchez Yebra

Presidente de AMAC

Almaraz: una decisión que mira al futuro

Señal hacia la Central Nuclear de Almaraz EUROPA PRESS 19/12/2022EUROPA PRESS

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Hay decisiones que van mucho más allá de una fecha en el calendario. La prórroga de la autorización de explotación de la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030 es una de ellas.

Desde la Asociación de Municipios en Áreas de Centrales Nucleares y Almacenamiento de Residuos Radiactivos (AMAC) hemos recibido esta decisión con satisfacción, pero también con la convicción de que lo ocurrido en Almaraz debe servir para abrir un debate más amplio sobre el futuro energético de nuestro país.

Porque lo que se ha decidido no es únicamente que dos reactores continúen funcionando unos años más. Se ha reconocido, después de un proceso técnico y administrativo riguroso, que una instalación nuclear puede seguir aportando energía con las garantías de seguridad exigibles.

Y esa es, probablemente, la primera cuestión que debemos destacar. El Consejo de Seguridad Nuclear, como organismo independiente encargado de velar por la seguridad nuclear y la protección radiológica, emitió el pasado 16 de julio un informe favorable, con condiciones, para la renovación de la autorización de explotación de Almaraz.

Su evaluación se apoyó en un amplio trabajo técnico, que incluyó el análisis del envejecimiento de estructuras, sistemas y componentes de seguridad, la gestión de vida de la instalación, la protección contra incendios, los recursos humanos y la capacidad de gestión del combustible gastado, entre otros aspectos.

Es importante recordarlo porque, cuando hablamos de energía nuclear, la seguridad no puede ser un argumento más. Es el punto de partida. Y precisamente por eso las decisiones deben descansar en criterios técnicos, en evaluaciones independientes y en la supervisión permanente de los organismos competentes.

Desde AMAC hemos defendido siempre que la continuidad de las centrales nucleares debe decidirse sobre esa base: seguridad, rigor técnico y necesidad energética.

Pero también hemos defendido otra cuestión que a veces queda relegada en el debate nacional: detrás de cada central nuclear hay un territorio.

Hay municipios, comarcas, trabajadores, empresas, familias y generaciones enteras que han construido parte de su futuro alrededor de estas instalaciones. Son territorios que han asumido durante décadas una responsabilidad de Estado y que, a cambio, esperan que sus circunstancias sean tenidas en cuenta cuando se toman decisiones que afectan directamente a su futuro.

Por eso, la decisión sobre Almaraz tiene también un significado especial para los municipios del entorno.

La central no es únicamente una instalación industrial. Es empleo, actividad económica, conocimiento especializado, oportunidades para las empresas locales y estabilidad para una comarca. Es también una comunidad profesional altamente cualificada que ha acumulado durante décadas un conocimiento que nuestro país no debería desaprovechar.

Y hay algo más. La energía que produce Almaraz no se queda en Almaraz. Forma parte del sistema eléctrico español y contribuye a garantizar un suministro estable en un momento en el que la demanda energética está creciendo y en el que la electrificación de nuestra economía va a exigir cada vez más capacidad de generación.

Por eso creemos que esta decisión es también una buena noticia para el conjunto de España.

No se trata de enfrentar unas tecnologías con otras. España necesita renovables, almacenamiento, redes, interconexiones y todas aquellas tecnologías capaces de garantizar un sistema energético competitivo, seguro y sostenible. Y, en nuestra opinión, también necesita aprovechar al máximo aquellas instalaciones nucleares que puedan continuar funcionando de forma segura y eficiente.

Europa está revisando su posición sobre la energía nuclear y cada vez son más los países que consideran esta tecnología dentro de sus estrategias energéticas. España no debería afrontar este debate desde posiciones preconcebidas, sino desde los datos, la evidencia técnica y el interés general.

La decisión sobre Almaraz demuestra que es posible hacerlo. También demuestra que cuando las instituciones, los trabajadores, los representantes políticos, los municipios y la sociedad civil trabajan juntos, los resultados pueden llegar.

Desde AMAC queremos reconocer el esfuerzo de todas las personas e instituciones que han defendido durante estos años la continuidad de Almaraz. Y queremos agradecer especialmente la labor de los profesionales del Consejo de Seguridad Nuclear, cuyo trabajo técnico e independiente ha sido fundamental en este proceso.

Pero hoy no deberíamos quedarnos únicamente en la celebración. La prórroga de Almaraz debe ser también un punto de partida.

España tiene por delante decisiones importantes sobre el futuro de sus centrales nucleares. Y esas decisiones deben abordarse con serenidad, sin dogmatismos y pensando en las próximas décadas, no únicamente en los próximos años.

Desde los municipios que convivimos diariamente con estas instalaciones conocemos bien su realidad. Sabemos lo que significa tener una central nuclear cerca, pero también sabemos lo que aportan. Y creemos que nuestra voz debe formar parte de este debate.

Los municipios nucleares no pedimos privilegios. Pedimos que se nos escuche. Pedimos que se valore la experiencia acumulada, la seguridad demostrada, la capacidad de estas instalaciones para seguir aportando energía y el impacto que una decisión de cierre puede tener sobre territorios que durante décadas han contribuido al desarrollo energético de España.

Almaraz ha dado un paso hacia el futuro. Ahora corresponde a todos nosotros aprovechar esta oportunidad para abordar, con responsabilidad y sin prejuicios, el futuro energético de nuestro país.

Porque garantizar energía suficiente, competitiva, segura y baja en emisiones no es una cuestión ideológica. Es una necesidad para España. Y porque cuando hablamos de energía también hablamos de territorio, de empleo, de industria y, sobre todo, de futuro.